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5.2 Estados Unidos

El riego en EE.UU. se concentra en 17 estados del oeste, que son: Arizona, California, Colorado, Idaho, Kansas, Montana, Nebraska, Nevada, Nuevo México, Dakota del Norte, Oklahoma, Oregón, Dakota del Sur, Texas, Utah, Washington y Wyoming (USDA, 2022). Muchas de estas jurisdicciones revisten enorme interés por sus regadíos históricos y tradicionales

Se encuentran referencias de sistemas de irrigación en la prehistoria en los territorios del sudoeste estadounidense (Diamond, 2005). Se trata de soluciones para colectar agua de escorrentía a través de zanjas y canales para irrigar parcelas, practicado especialmente por los Hobokam, en el actual Estado de Arizona, y otros pueblos en el cañón Chaco. Los Hobokam construyeron el sistema más extenso de irrigación de América fuera de Perú, con cientos de millas de canales secundarios, que derivaban de un canal de 12 millas de largo, con unas dimensiones de 16 pies de profundidad, y 80 pies de ancho. Un célebre mapa del sistema de riego de los Hobokam en Salt River Valley (Phoenix, Arizona) fue compilado por Turney (1929). También está mencionado que el pueblo Anasazi, que se desarrolló entre los años 600 y 1200 d.C. en el Cañón Chaco, en el noroeste de Nuevo México, desarrolló estructuras de captación del subálveo y derivación a sembradíos. 

Figura 18: Remanentes de un canal ancestral construido por los Hohokam en la prehistoria, localizado en la localidad de Mesa (Park of the Canals), área Metropolitana de Phoenix, Arizona. Fuente: Bridget Dowd, KJZZ, en el sitio AZPM.org.  

Con una perspectiva histórica, Martínez Borque (1941), un funcionario agrícola de la época, mencionaba algunos aspectos del desarrollo del riego en Estados Unidos: 

en un principio, los misioneros españoles habían creado pequeños regadíos, transformando en verdaderos oasis a las tierras próximas a sus misiones en California, Arizona, Nuevo México y Texas. Posteriormente, el capital privado llegó a interesarse en la financiación de empresas de riego del Oeste, cada vez más extensas e importantes”. 

Martínez Borque

En el sudoeste de Estados Unidos, la etnia Pueblo gestiona sistemas de riego milenarios a la par de comunidades de regantes hispánicas establecidas en el siglo XVI (Dozier, 1970; citado en Mabry, 1996). Asimismo, solamente en Nuevo México, existen cerca de un millar de asociaciones tradicionales méxico-estadounidenses de usuarios de agua cuya creación se remonta a la época colonial (Crawford, 1998; citado en Mabry, op. cit.). Está el caso de Mayordomo, un sistema de riego ubicado en el norte del Estado de Nuevo México (EEUU). En esta región, los colonos españoles instalaron su compleja tradición de tecnología de riego y derechos de agua en 1598. Así también Glick (1972) profundiza en la influencia que las instituciones y las prácticas de riego hispánicas ejercieron en San Antonio (Texas). Glick afirma que la historia del riego en San Antonio inicia —propiamente— en las Islas Canarias, donde hacia finales del siglo XV, colonos españoles introdujeron instituciones derivadas del Islam para la gestión y distribución del agua. Atraídos por la abundancia de agua en el río San Antonio y los manantiales de San Pedro, los migrantes canarios y los misioneros construyeron, a partir de esas fuentes, siete canales de riego a lo largo del siglo XVIII.  

Como caso actual, se puede mencionar a la organización “Acequias de Nuevo México”, que durante dos décadas ha construido un movimiento en torno al principio de que el agua es vida. Se han fortalecido las comunidades a través de la gobernanza local del agua, han promulgado reformas políticas que protegen los derechos de agua y han luchado para que agua limpia fluya en sus ríos. También ha establecido proyectos innovadores de desarrollo de liderazgo y juventud y aprendizajes agrícolas (Proyecto Vegas de Conocimiento, 2024). 

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