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4. Región del Caribe

En general, en muchas islas del Caribe, como por ejemplo Nevis y Carriacou, donde la lluvia es escasa y existen pocas estructuras de almacenamiento, la lluvia es colectada desde los techos de las viviendas y los edificios y es almacenada en cisternas y tanques. En general, el desarrollo del riego tradicional en el Caribe es escaso. Los sistemas de regadío principalmente son de tipo tecnificado. 

Habitualmente, la infraestructura de riego y productiva en la región es muy propensa a sufrir los embates de eventos extremos como los huracanes.

Ejemplo

Antigua y Barbuda todavía se está recuperando del impacto del huracán Irma, que azotó la región en septiembre de 2017, afectando severamente la infraestructura urbana y productiva.

El nuevo contexto climático demanda formación en nuevas tecnologías para la gestión del riego, el agua y el suelo, así como nuevos enfoques como el NEXO o la implementación de Soluciones Basadas en la Naturaleza (Brents, 2023). Antigua y Barbuda es uno de los sitios más secos en el Caribe, y con el cambio climático se espera que las condiciones empeoren. En 2021 aconteció el año menos lluvioso desde que se tienen registros, con 574.5 mm de precipitación, situando el déficit de lluvia en 556 mm, o el 48% del total promedio anual (CARDI, s/f). 

Desde la década de 1980, el gobierno de Barbados, a través del Ministerio de Agricultura, ha implementado un esquema de irrigación proporcionando agua a los pequeños agricultores, basado en la conformación y funcionamiento de varios distritos de riego a lo largo del país (Marshall and Wood, 2023).  La mayoría de los ríos y cauces superficiales se secan por completo durante la estación seca. Por lo tanto, buena parte del agua para las fincas y la agricultura proviene de pozos y perforaciones de agua subterránea. La superficie del país equipada para irrigación asciende a 1000 ha (AQUASTAT, 2024). 

En Dominica, muchos de los sistemas de riego fueron afectados por el huracán María, en 2017. Los sistemas de riego son tecnificados, y el riego por superficie es mínimo debido a que la topografía de la isla no lo permite. La técnica manual de riego es la más extendida entre los pequeños agricultores. Pese a ser un país con abundante precipitación (más de 10.000 mm por año en las partes más húmedas), se suelen experimentar sequías recurrentes. Pese a ello, la existencia de 365 ríos en el territorio plantea oportunidades para que los agricultores desarrollen sistemas de riego (Alsem y Casimir, 2023). 

Figura 17: Reunión de regantes tradicionales en el distrito de Delcer (Santa Lucía). Fuente: Creación propia (CC BY-NC-ND)

De acuerdo a datos del Ministerio de Agricultura de Cuba de 2002, citados en González Baucells y Méndez (2003), la superficie bajo riego en este país ascendía a 497.484 ha, con predominancia de riego superficial (337.601 ha), seguida del riego por aspersión (125.508 ha) y el riego localizado (34.375 ha). Estos autores mencionan que la situación del riego en el país, en ese entonces, atravesaba dificultades debido a la inestabilidad en el suministro de carburantes y el deterioro acelerado de los sistemas hidráulicos. En la actualidad, el Ministerio de Agricultura controla cerca de 459 mil ha bajo riego (Radio Habana Cuba, 2016). 

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