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1. Introducción

La UNESCO (2025) destaca que el riego tradicional utiliza la gravedad y construcciones artesanales como canales y zanjas para llevar agua desde puntos de captación naturales (como manantiales, ríos y glaciares) hacia los campos; que los regantes eligen días y períodos específicos para desviar manualmente el agua, y el inicio o fin de la temporada de riego a menudo se celebra con reuniones sociales y festividades. Operar estos sistemas requiere un profundo conocimiento del paisaje natural, del flujo del agua y de las condiciones climáticas, y una estrecha cooperación entre los encargados de la distribución del agua (generalmente agricultores y propietarios de tierras) y otros involucrados en el mantenimiento de las estructuras físicas (cooperativas de agua y autoridades locales, entre otros). Años atrás, el Banco Mundial (1992) estimaba que un 85% de las tierras irrigadas a nivel planetario se vinculan a sistemas tradicionales basados en canales de flujo gravitatorio.

Figura 1: Regantes de la Comunidad de Huachichocana, Quebrada de Humahuaca, Jujuy, Argentina. Fuente: Creación propia. (CC BY-NC-ND)

Se ha demostrado que los sistemas tradicionales (o sistemas indígenas de riego, como son denominados por algunos autores) frecuentemente se muestran como alternativas más sostenibles, más efectivas en términos de costos y más flexibles (Mabry, 1996), siendo operados en un amplio rango de ambientes, tradiciones culturales y contextos históricos. Esto puede apreciarse en un continente extenso y pleno de contrastes como es el americano, en el que encontramos diferentes clases de sistemas de regadío tradicionales. Además, América constituye el continente que alberga el mayor número de países megadiversos (Cardozo, 2011), siete en total (Brasil, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, México, Perú y Venezuela). En esta región existen más de 700 pueblos indígenas que habitan áreas geográficas de gran diversidad como la Patagonia, Chaco Ampliado, Amazonía, Orinoquia, Andes, Llanura Costera del Pacífico, Caribe Continental, Baja Centroamérica, Mesoamérica y Norteamérica, incluyendo la Región Ártica (BVS-MTCI, 2024).

Este trabajo tiene el propósito de contribuir al espacio de formación propuesto por la UGR, presentando algunos aspectos generales del riego tradicional e histórico en el continente americano, y contribuyendo a la discusión colectiva sobre sus desafíos alrededor del planeta, vinculados a los cambios sociales, políticos y tecnológicos y la crisis climática. Para ello se consultaron fuentes bibliográficas diversas, y se incluyen las experiencias propias del autor en intervenciones en diferentes valles áridos del noroeste argentino.

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