Es la técnica de diálogo que permite recopilar información obtenida desde la cantidad y precisión de conocimientos que los regantes mismos transmiten. Se define como una conversación con un propósito específico, ordenado, distinto al simple hecho de conversar. Según el objeto de estudio que planteemos, las tipologías de entrevista serán diferentes:
Entrevista abierta
Entrevista sin estructura predeterminada, que permite un diálogo flexible y en profundidad, adaptado en cada caso, para explorar aspectos históricos y culturales del sistema de regadío tradicional al que nos enfrentemos. Sin embargo, suele generar gran cantidad de datos y una complejidad mayor a la hora de categorizar y analizar la información.
Entrevista semiestructurada
Combina preguntas estructuradas (predeterminadas) y abiertas con la posibilidad de reformular y agregar nuevas cuestiones para profundizar en temas según surjan durante el desarrollo de la misma. Demanda mayor capacidad de improvisación y, por tanto, de conocimiento del objeto de estudio y manejo de la conversación por parte del investigador.
Entrevista estructurada
Utiliza un guion fijo y secuencial de preguntas que se hacen a todos los informantes en el mismo orden. Genera datos organizados y más fáciles de analizar en su conjunto, pero corre el riesgo de omitir detalles importantes y respuestas amplias o contextualizadas según sean formuladas sus preguntas.
El análisis de fuentes documentales de archivo, historiográficas y bibliográficas y las observaciones de campo contribuirán a diseñar el protocolo o relación de preguntas que mejor se ajuste a nuestras necesidades. Si nuestro objeto de estudio remitiera a los saberes etnoecológicos que encierran los socioecosistemas irrigados, por ejemplo, podría estructurarse en bloques temáticos que partieran de conocer el origen de los saberes, cómo han sido aprendidos y transmitidos oralmente, las relaciones sociales entre los portadores y sus estrategias organizativas de gestión endógena, las resistencias, transformaciones y/o asimilación de nuevos significados y prácticas, los factores y dinámicas de transformación, cómo contribuyen a la continuidad de los aspectos inmateriales y materiales de sus expresiones, cómo autoperciben su saber hacer y las implicaciones, las valoraciones de sus prácticas a nivel social e institucional, etc. Su formulación dependerá de los objetivos marcados a estudiar, claros y realistas, sin olvidar los escenarios donde se van a desarrollar las entrevistas.
Tarea prioritaria es la identificación y selección correcta de la muestra de estudio. Informantes clave que, en nuestro caso, pueden ser:
- cargos de la comunidad de regantes (de representación, secretaría, tesorería, distribución del agua por medio del acequiero, de arbitraje por el jurado de riegos…),
- diversos agricultores/as según los tipos de producción agrícola que realicen (de autoconsumo y profesional),
- agentes locales intervinientes en la gestión del territorio (instituciones locales, asociaciones de regantes, plataformas diversas de defensa del patrimonio natural y cultural, parques naturales, administraciones con competencia en control de aguas, en gestión medioambiental, etc.).
No solo son incluidos de forma aleatoria, sino que la selección ha de estar motivada por los criterios metodológicos que nos planteemos de partida, como la representatividad y diversidad de voces según las variables que nos interesen (género, edad, procedencia…) y atender a marcos espaciales, territoriales y temporales en los que se inscriben las expresiones y manifestaciones culturales.
A esta fase de registro de datos, prosigue la codificación y categorización de la información, la sistematización mediante softwares de análisis, la interpretación en relación al marco teórico estudiado y estrategias de mejora de la fiabilidad de datos, como la triangulación, la comprobación por parte de los informantes para su verificación o el interrogatorio entre iguales o expertos/as en el ámbito.