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2.3 Pleitos y conflictos

Los documentos para dirimir conflictos, pleitos y desacuerdos entre usuarios y comunidades por el derecho a utilizar los recursos han sido una constante a lo largo de la historia. Un dicho tradicional en la comarca de La Alpujarra asegura que “el agua calienta más que el vino” y los testimonios históricos se hacen eco de numerosos conflictos por el agua entre diferentes partes.

Uno de los conflictos más antiguos registrados por el derecho a usar el agua de las acequias se encuentra en Sierra Nevada: entre las localidades de Bartillana y Lugros (González, 1940), en mayo de 1187, el qadí o juez de la ciudad de Guadix dirime acerca de a quién corresponde el uso de unos manantiales de la sierra. Los vecinos de la localidad de Bartillana aseguraban que el agua les pertenecía, ya que bajaba por la acequia que iba a regar sus campos. Los vecinos de Lugros, sin embargo, contestaban que la parte occidental de la acequia había sido construida por ellos. La disputa finalizó con la sentencia del juez: las fuentes de la zona oriental pertenecían a los vecinos de Bartillana, mientras que las occidentales, a los de Lugros. En cualquiera de los casos, el qadí suscribe que este acuerdo contemplaba la obligatoriedad de no obstruir los manantiales pertenecientes a los vecinos de Lugros, evitando así que los vecinos de Bartillana pudieran apropiarse de sus aguas.

Esta clase de documentos es común y puede encontrarse en gran variedad de territorios. Las desavenencias y discrepancias sobre el uso de los recursos son una constante histórica, como también lo es la intención de algunas personas, ya sea de forma individual o comunitaria, por romper acuerdos generalizados en pos del beneficio propio, que implican la necesidad de una actuación tercera frente al conflicto cuando este no puede resolverse de forma autónoma. A partir de este momento se inician los procesos documentales que registran información sobre los sistemas históricos de regadío. Los derechos a usar el agua van más allá de los repartos originales y también pueden incluir el uso de sobrantes o derrames, así como de aguas eventuales, por lo que la variedad y profusión de formas en las que pueden darse los conflictos por el derecho a usar el agua y las tierras, en este sentido, es amplia y cuenta con una larga trayectoria.

Figura 4: Croquis de 1774 de un área de riego con motivo de un pleito entre colindantes por el derecho al uso de las aguas. Fuente: Archivo de la Real Chancillería de Granada. Junta de Andalucía.

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