Las operaciones manuales del camparo siguen reglas precisas, válidas tanto ayer como hoy, sobre todo para el mantenimiento de las zanjas. Así nos lo explican los propios agricultores en el vídeo Marcita landscapes: watermen tell their story.
Durante la limpieza, no hay que excavar demasiado para evitar pérdidas innecesarias de agua y daños en el fondo; hay que hacer correr el agua por los canales para poder nivelar las orillas y permitir un desbordamiento uniforme, operación denominada arginare.
Con la pala, pisada y utilizada como azada, se bajan las pequeñas elevaciones creadas por topos o carros, se igualan las cavidades de las huellas de los animales y se vuelve a uniformar la superficie del prado.
También es fundamental tapar los agujeros de los ratones y garantizar el flujo constante de agua durante todo el invierno. Es necesario comprobar regularmente que el arginar de las zanjas se mantenga uniforme y retirar las hojas, ramas y residuos acumulados en la boca de las zanjas.
Estas prácticas manuales, descritas por G. Soresi en 1914, han sido retomadas y enseñadas a los nuevos campari durante el curso de formación del proyecto Life Ticino Biosource.