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3.4. Valor arqueológico

Según las leyes de patrimonio cultural, un determinado bien tiene valor arqueológico cuando haya sido descubierto y estudiado por metodología arqueológica que, al margen de otros métodos, son fundamentalmente la prospección y la excavación.

Puesto que estamos hablando de sistemas históricos de riego, es habitual encontrar sistemas que ya hayan perdido su funcionalidad y hayan sido abandonados o destruidos. Por lo tanto, son los sistemas históricos de riego que, en su conjunto o, lo que es más habitual, en alguno de sus elementos componentes, hayan sido descubiertos y estudiados con metodología arqueológica los que tendrían este valor.

También tendrían valor arqueológico aquellos elementos o partes desaparecidas y, por tanto, halladas por metodología arqueológica, que formaban parte de un sistema histórico de riego aún en funcionamiento, aunque lo sea de forma parcial o muy reducida. Es lo que sucede con muchos de los sistemas hidráulicos situados en las inmediaciones de los núcleos urbanos y que han sido parcialmente destruidos por el crecimiento urbanístico. 

Figura 27: Investigación de parte del trazado perdido de la Acequia del Morquil (Alfacar, Granada). Fuente: Creación propia. (CC BY-NC-ND) (CC BY-NC-ND)
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Figura 28: Excavación arqueológica y restauración de la Noria de Valparaiso (Baeza, Jaén). Fuente: Cristóbal Pérez Bareas.

Lo interesante de los sistemas históricos de riego de valor arqueológico es que, a diferencia de lo que suele suceder con los yacimientos arqueológicos, cuando se recuperan por esta metodología es posible devolverles la función a los mismos. En este sentido, un caso paradigmático es el trabajo de recuperación de acequias en desuso realizado por el Laboratorio MEMOLab de la Universidad de Granada, liderado por José María Civantos.

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