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3.3. Valor técnico y científico

Los valores técnicos y científicos (generalmente interrelacionados) fueron incorporados recientemente en las leyes de patrimonio cultural para dar cabida a los vestigios de las primeras revoluciones industriales y sus componentes científicos y tecnológicos ya considerados obsoletos en la actualidad, de ahí su calificación como patrimonio cultural.

A pesar de esta orientación, como sabemos, la tecnología no es exclusiva del mundo contemporáneo, sino que surge con la propia existencia de la humanidad, ya que hace referencia al conjunto de conocimientos, técnicas, habilidades, métodos y procesos utilizados por las personas para la satisfacción de alguna necesidad o para la consecución de algún objetivo práctico. Desde luego, la construcción de un sistema de riego para poner en cultivo un determinado territorio y generar alimentos y otras funciones para la sociedad requiere de una tecnología muy elaborada y compleja.

De hecho, podemos señalar que los valores técnicos o tecnológicos de los sistemas históricos de riego son uno de los valores culturales más relevantes y significativos de los mismos, siendo numerosas las formas en que se manifiestan. En este sentido, y como clarificación terminológica, es más correcto hablar de valor técnico o tecnológico que de valor hidráulico (o que de patrimonio hidráulico), ya que con esta calificación de hidráulico desvinculamos todo el proceso técnico relacionado con el agua del resto de elementos y funciones que conforman un sistema histórico de riego.

Al margen del excepcional valor técnico general que dispone cualquier sistema histórico de riego (aunque obviamente graduado en función de la mayor o menor extensión del mismo), dada la complejidad que implica su construcción por la diversidad de variables a considerar (selección del terreno para cultivar y nivelarlo a través de terrazas de diferente tamaño, captación del agua, trazado de las acequias principales y secundarias, distribución del agua en función de los regantes y el tamaño de las superficies de riego, etc.), son numerosos los elementos o componentes de este sistema donde podemos identificar estos excepcionales valores técnicos. Además, lo interesante de estos valores es que tienen tanto una dimensión material como inmaterial, ya que es aquí donde deberíamos incluir bienes tan reconocidos como patrimonio cultural inmaterial, como los tribunales y demás entidades que imparten justicia y organizan el riego en estos sistemas y que, como ya hemos reiterado en otras ocasiones, no se pueden desvincular de los elementos físicos o del territorio en el que se desarrollan. Destacamos los siguientes valores:

Búsqueda, captación y reparto del agua utilizada en el sistema.

Se trata del condicionante primero y principal de los sistemas históricos de riego, ya que es la existencia de una fuente de agua la que permite la puesta en marcha del mismo. Aquí son muchos los valores tecnológicos que podemos identificar, como el complejo reparto de los recursos hídricos entre los diferentes grupos sociales o propietarios existentes en el territorio especialmente cuando no existe un Estado o administración pública que dirija el proceso; la búsqueda y afloramiento de las aguas subterráneas por drenaje a través de la realización de pozos, galerías, túneles, minas, etc. (como los fabulosos qanats), o la invención de todo tipo de ingenios para extraer el agua y colocarla en las acequias de distribución como presas, pantanos, azudes, norias, etc.

Figura 18: Partidor de la Acequia de la Estrella, donde se reparte el agua entre las acequias Estrella, Zute y Jacín, situadas en la margen derecha del río Monachil (Huétor Vega, Granada). Fuente: Creación propia. (CC BY-NC-ND)
Imagen 2
Figura 19: Surgencia de la que capta el agua la acequia Caz de Jotayar (Alfacar, Granada). Fuente: Creación propia. (CC BY-NC-ND)

Adecuación del territorio para su explotación agraria a través del riego. 

Adecuación del territorio para su explotación agraria a través del riego. La exigencia de crear superficies niveladas para poder regar a manta exige que haya un trabajo previo de creación de terrazas (que reciben diferentes denominaciones según la cultura: andén, parata, bancal, etc.). Su complejidad está no solo en la nivelación de la superficie, sino en la construcción de los muros de contención de esas terrazas, que igualmente reciben diferentes nombres como balate, pared, talud, etc. Esta complejidad va en aumento en función de la pendiente del terreno y de la extensión de la zona a irrigar, ya que el sistema es interdependiente, por lo que todos los espacios nivelados tienen que estar interrelacionados. 

Figura 20: Terrazas de arrozales de las Cordilleras Filipinas y aprendizaje del Hudhud, tradición narrativa milenaria asociada a la cosecha. Fuente: Celia Martínez Yáñez.
Figura 21: Terrazas agrícolas en el Santuario histórico de Machu Pichu (Perú). Fuente: Creación propia. (CC BY-NC-ND)
Figura 22: Terrazas de cultivo en Valldemosa (Mallorca). Fuente: Creación propia. (CC BY-NC-ND)

Trazado de las acequias principales y secundarias.

La dificultad de este trazado, y por tanto su excepcional valor tecnológico, tiene que ver con el hecho de que el agua se mueve exclusivamente por la fuerza de la gravedad, por lo que debe realizarse de tal manera que permita la movilidad del agua por todo el sistema, incluidas su entrada y salida por las diferentes parcelas y terrazas. Si tenemos en cuenta que el sistema apenas admite modificaciones en el trazado de estas acequias, sobre todo las principales, ya que afectarían al conjunto del sistema y este dejaría de funcionar (por ejemplo, el recorrido de la acequia principal no se podría bajar de cota, ya que el agua no subiría hacia el resto de acequias secundarias), entenderemos el excepcional conocimiento que hay detrás de la construcción de un sistema histórico de riego. Esta imposibilidad de modificar el trazado de las acequias hace que los sistemas históricos de riego dispongan de un altísimo grado de autenticidad e integridad, que son unos parámetros que se utilizan en patrimonio cultural para determinar la relevancia de un bien, ya que existen muchos bienes culturales, sobre todo monumentos, que han sido muy modificados o reconstruidos a lo largo de la historia. Su dependencia de los recursos naturales, la orografía del terreno y de los medios productivos de la época en los que se construyó les dota de un carácter de permanencia y estabilidad superior a cualquier otro tipo de bien inmueble. 

Figura 23: Trazado de la Acequia Albaricoque (Monachil, Granada). Fuente: Creación propia. (CC BY-NC-ND)
Figura 24: Presa en el río Fardes con la que se inicia el trazado del Canal del Fardes (Huétor Santillán, Granada). Fuente: Creación propia. (CC BY-NC-ND)

Organización y gestión del riego.

Se incluyen aquí los tribunales y demás organismos o entidades, así como las normas y procedimientos que los sustentan, creados históricamente para organizar y gestionar el riego y demás usos del agua, incluidos los derechos sobre la misma. Es decir, estamos ante una de las dimensiones inmateriales más importantes y reconocidas de estos sistemas, que podríamos ejemplificar a través del famoso Tribunal de las Aguas de la Huerta de Valencia. Incluimos aquí estos organismos porque, como ya hemos reiterado en diversas ocasiones, debemos considerar de forma interrelacionada la dimensión material e inmaterial de los sistemas históricos de riego. En este sentido, debemos tener en cuenta que los mecanismos u organismos creados para distribuir el agua entre todos los agricultores y entre todas las terrazas o espacios irrigados no son sino el resultado de la complejidad física que supone construir dicho sistema. De ahí la necesidad de considerar de forma conjunta tanto la dimensión material como inmaterial de los excepcionales conocimientos tecnológicos que están detrás de la construcción de estos sistemas históricos de riego. 

Figura 25: Los Jueces de Agua de Corongo durante la faena comunal de limpieza de canales y reservorios (Corongo, Perú). Fuente: Jorge Trevejo Méndez.
Figura 26: Antonio Hurtado Arquelladas, 'El Niñillo', acequiero de la Acequia del Jacín durante muchos años. Fuente: Creación propia. (CC BY-NC-ND)

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