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3.2. Valor artístico

De forma general, “se entenderán como objetos artísticos todos aquellos bienes muebles o inmuebles creados por el hombre que dispongan de elementos o cualidades formales o expresivas o generen una percepción y emoción estética”. (Castillo, 2010: 68) Aunque esta definición académica es enormemente amplia y tendría cabida en ella prácticamente cualquier parte de los sistemas hidráulicos, por lo general se suele identificar con elementos de carácter constructivo (al margen de las numerosas obras de arte mueble como pinturas, esculturas, grabados, etc.) que destacan por su diseño arquitectónico, por los materiales utilizados, por el estilo de su construcción o por su monumentalidad. 

Desde esta perspectiva, los elementos de los sistemas históricos de riego que podemos considerar de valor artístico están relacionados con los medios de captación del agua como presas, azudes, norias, balsas, etc., o con elementos destacados en el trazado de las acequias, como partidores, puentes, acueductos, sifones, etc. 

Figura 14: Partidor del Canal de Albolote (Granada). Fuente: Creación propia (CC BY-NC-ND)
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Figura 15: Fuente Grande. Nacimiento de la Acequia de Aynadamar (Alfacar, Granada). Fuente: Creación propia (CC BY-NC-ND)

Especial atención están recibiendo los elementos de captación del agua. Las razones tienen que ver con el hecho de que suelen ser construcciones de gran monumentalidad realizadas, por lo general, con materiales duraderos, así como por ser el inicio del sistema hidráulico. Esto permite muchas veces centrar solo en ellas su protección, desvinculándolas del resto del sistema, hecho este que, como ahora comentaremos, no tiene mucho sentido. 

Figura 16: Norias Moquita y Pando situadas en el río Segura (Orihuela, Alicante). Fuente: Creación propia (CC BY-NC-ND)
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Figura 17: Esclusa de Calahorra de Ribas perteneciente al Canal de Castilla (Palencia). Fuente: Creación propia (CC BY-NC-ND)

Igualmente, suelen ser considerados como bienes artísticos otras construcciones vinculadas a los sistemas históricos de riego, como molinos, lavaderos, batanes, etc. Además, puesto que también reconocemos dentro de los sistemas históricos de riego no solo los de carácter agrario, sino los destinados a otros usos como los recreativos o residenciales, también se incluirían aquí aquellos elementos como fuentes, surtidores y demás elementos de la infraestructura hidráulica de palacios, monasterios, jardines, huertos o paseos.

Como vemos, todos estos bienes de carácter artístico se corresponden no tanto con la totalidad del sistema de riego (en el que también podemos encontrar un valor estético de carácter paisajístico), como con elementos considerados singularmente, por lo que, si solo se protegen dichos elementos, el conjunto del sistema y su funcionalidad productiva quedarán desprotegidos.

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