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1.4. Significación y pervivencia

 

Rompe las conchas Hércules famoso
de la hidra feroz, y el campo esmalta
de veneno y de sangre, el tronco salta
por la violencia del bastón ñudoso;
    pero súbitamente el escamoso
cuello brota, en lugar de aquella falta,
siete cabezas de cerviz más alta,
temblando el eco al silbo temeroso.
 Así yo, triste (que vencer deseo
esta sierpe cruel de mi fortuna
en tantas diferencias de batallas),
   con mis desdichas sin cesar peleo;
mas donde quiero remediar alguna,
resultan tantas que es mejor dejallas

  No fuera Alcides, no, famoso tanto
ni durara en el mundo hoy su memoria,
si menos cara hubiera la victoria
de los monstruos que aún hoy causan espanto.
 fuerte emulación con todo cuanto
contrasta casi al par con vuestra gloria,
harán, al fin, señor, que vuestra historia
nos dure con eterno e inmortal canto.
   El vencer tan soberbios enemigos, 
sujetar tantos monstruos, tanta gente,
con el valor que el cielo en vos derrama,
   al siglo por venir serán testigos
del honor que dará perpetuamente
a Carlo Quinto Máximo la fama.

Hundido en el sueño de la infancia,
yacía yo como el mineral en su ganga.
Te doy gracias, oh noble Hércules,
por haber hecho de aquel niño un hombre.
(…)
¡Hijo de Zeus! Mira, vengo a ponerme
a tu lado, con rubor.
Puesto que el Olimpo es tu conquista,
ven a compartirla conmigo.
sujetar tantos monstruos, tanta gente,
Sí, es verdad que nací mortal,
pero mi alma se ha prometido
la inmortalidad.

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