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1.1. Infancia y primeras hazañas

 

Heracles, enloquecido, está rodeado por todos sus sirvientes, como los boyeros rodean a un toro furiosos: el uno intenta atarlo, el otro quisiera detenerlo, otro grita, este se cuelga de sus manos, este le intercepta el pie, los demás se abalanzan sobre él: pero él no les hace caso alguno, se saca de encima todo el que se le acerca, los pisa sin verlos, vierte abundante espuma por la boca y sonríe de forma terrible y extraña. Tiene los ojos fijos en lo que está haciendo mientras el pensamiento de lo que hace le impide ver que comete un error.

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