En los sistemas históricos de regadío se aúnan todos los valores que tratan de enseñar tanto la educación ambiental como la patrimonial. Tal y como venimos tratando en este MOOC, estos sistemas cumplen perfectamente con la definición de patrimonio cultural, histórico y ambiental. Esto se traduce en la posibilidad de emplear el regadío, tanto a nivel material como inmaterial, en todos los niveles de la educación y desde diferentes disciplinas, tal y como venimos estudiando en este MOOC. Entendiendo la educación no solo como un temario o elección que aprender en colegios o cursos, sino como un aprendizaje vital y social. La acción tras la educación es la transmisión de conocimientos, habilidades, valores, diversidad, peculiaridades, y este es el mecanismo mediante el cual se ha desarrollado y sigue existiendo el regadío como opción social. A través de los valores educativos, que representa el regadío tradicional y lo que rodea a este, podemos llegar al objetivo principal de la educación que, en definitiva, es el desarrollo del ser humano. Es la educación la que fomenta el pensamiento crítico, la diversidad, el desarrollo, la transmisión de conocimientos, la creatividad,etc.
La multifuncionalidad que venimos tratando es una herramienta valiosísima para la enseñanza, a todos los niveles. Se trata de emplear un elemento que se encuentra intrínseco en la gran mayoría de las poblaciones y que forma parte de la identidad social, del paisaje, de la economía y producción agrícola. Todos estos valores educativos o de aprendizaje son diversos, pero están íntimamente relacionados entre sí, pues al ser el regadío un elemento tan imprescindible para la subsistencia, está en todos los ámbitos y se puede conocer, investigar y aprender desde diferentes ramas del conocimiento. Esta idea también puede servir para fomentar la importancia de la multidisciplinariedad y para romper algunas de las barreras del conocimiento, entendiendo que el estudio o el aprendizaje desde diferentes perspectivas y disciplinas es igual a mayor conocimiento. El regadío histórico es un ejemplo de ello, una infraestructura creada a partir de conocimientos matemáticos y de ingeniería que no se sustenta sin un conocimiento y un constante aprendizaje social y de observación del suelo, la flora, la fauna, etc.
Valor histórico
Tienen un enorme valor histórico, no solo por la antigüedad que pueden tener, sino porque son un patrimonio histórico vivo, que, en muchos casos, se sigue empleando de la misma forma que cuando se construyeron. Además, al ser elementos que se encuentran insertos en el paisaje es muy fácil su acceso en todos los niveles. Son herramientas de desarrollo social y económico que pueden formar parte de las guías docentes de colegios e institutos. Volviendo al concepto de patrimonio histórico vivo, aunque histórico y vivo pueda no funcionar aparentemente, el regadío tradicional es un claro ejemplo de cómo una infraestructura muy simple a nivel tecnológico ha pervivido durante siglos en algunos casos (en el caso de la Península Ibérica, casi trece siglos). Lo que ha hecho que perviva hasta la actualidad y se emplee de forma muy similar a cuando se construyó ha sido el propio uso, el estar vivo. Un ejemplo de cómo otros elementos igualmente históricos, pero que pierden su funcionalidad, puede ser cualquier yacimiento arqueológico o “ruina”: un castillo medieval, una villa romana, unos baños árabes… ¿Qué función cumplen en la actualidad? Por lo general, si han sido excavados y correctamente puestos en valor, suelen cumplir una función turística y de disfrute; ya no cumplen funciones defensivas, productivas y de residencia o de baño, respectivamente.
Valor cultural
Su valor cultural se extiende a nivel material e inmaterial. La materialidad de estos sistemas de regadío es muy diversa, adaptada al medio en donde se encuentran, con materiales locales. Enseñan conocimientos ecológicos locales que son la causa del paisaje, el espacio urbano y, en definitiva, de la cultura que se ha desarrollado en un espacio concreto. Es fundamental para la educación, en todos los niveles, conocer el medio en que se está aprendiendo.
Valor social
Como hemos visto anteriormente, son sistemas comunales con un valor social enorme, ejemplo de resolución de conflictos, de trabajo en equipo para la organización de un grupo humano en torno a un bien. Son un ejemplo de gestión sostenible del agua y el suelo, así como de uso de soluciones basadas en la naturaleza (Sbn). Dentro de estos valores sociales de sostenibilidad, encontramos los valores ambientales que enseñan el respeto por el medio, por los recursos naturales y el aprendizaje y observación de la naturaleza. Podríamos considerar también que, dentro de lo social, está el valor geográfico, pues el regadío tradicional no es posible sin una ordenación del territorio en varios niveles: evaluación de los recursos, planificación del trazado de las canalizaciones y otras estructuras relacionadas (distribución en ramales, almacenamiento de agua…), ubicación de los núcleos para el hábitat, organización de huertas, pagos, jardines (zonificación del territorio) y un largo etcétera.
Valor agrario
Su valor agrario es indudable; las acequias o canales de riego en sus diferentes variedades han sido y son los causantes de una agricultura de regadío que ha sustentado a sociedades, así como la creación de núcleos urbanos. Es este tipo de agricultura de regadío tradicional la que ha fomentado la variedad de cultivos y, en su momento, grandes cambios en los tipos de cultivos. Esta variedad se traduce también en valor gastronómico, en diversidad culinaria propia de cada lugar, enseñando así la importancia de la diversidad en las tradicionales. Esta ha desarrollado soluciones tecnológicas de baja necesidad energética, solo empleando la gravedad para el riego, así como diferentes formas de riego y generación de suelos en función de los tipos de cultivo. Es por ello que, a través del aprendizaje de estos valores agrarios y gastronómicos, podemos comprender la importancia de los valores tradicionales, así como fomentar el respeto por la actividad agraria.