Los sistemas de regadío históricos y tradicionales son sistemas comunales, es decir, están gobernados por una comunidad local. Una de las características típicas de los comunales, que también comparten estos sistemas de regadío es que, más allá de la actividad económica que generan y sostienen en el territorio, tienen como objetivo de primer orden la consecución de otros valores como los ambientales o los sociales. Sin embargo, estos otros valores que van más allá de lo económico, aún siendo también clave para la sostenibilidad y el mantenimiento del sistema productivo, son en muchos casos ignorados en el modelo de mercado imperante a nivel global.
Al igual que cualquier sistema comunal, un sistema de regadío no puede mantenerse en pie mucho tiempo si alguna de las tres patas: la ambiental, la económica o la social, falla. De la misma forma, hay un papel educativo del regadío histórico, tanto dentro de la comunidad como hacia otros grupos de interés, que es clave, tanto para el mantenimiento y la puesta en valor de estos sistemas, como para la consecución de objetivos didácticos y culturales.
En esta unidad vamos a conocer los valores sociales de estos sistemas de regadío históricos, no sólo como parte muy importante de la resiliencia y sostenibilidad del sistema, sino también como uno de los valores de mayor interés que aportan a nuestras sociedades. Por otra parte, vamos a conocer también los valores educativos, su enorme potencial didáctico y el cómo podemos abordar un gran número de destrezas y de disciplinas a través de estos sistemas.