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3.2. La descendencia de Cadmo

 

No le gustó a su amante más Diana,
cuando toda desnuda por acaso
en las aguas heladas llegó a verla,
que a mí la pastorcilla cruel y ruda
mientras lavaba un velo delicado,
que guardara del aura su cabello,
de tal modo que, estando el cielo en llamas,
me hizo temblar de un amoroso hielo.

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