Cada aula es una comunidad de aprendizaje en sí misma. Las redes sociales, con su funcionalidad conectiva, introduce la ubicuidad a la comunidad. Docente y alumnado pueden prolongar su relación educativa más allá del aula y de la jornada lectiva. Así, la comunidad toma una dimensión más vital que meramente académica.
También, de forma natural, la comunidad crece. Incorpora a otras personas que aportan su conocimiento. En muchos casos, también se suman las familias. Todo ello lleva a una mayor socialización del aprendizaje.
Facebook y Twitter son redes sociales utilizadas con esta aplicación en ámbitos educativos. No obstante, cabe matizar que, en niveles de enseñanza elementales, en los que el alumnado es menor de edad, la comunidad se virtualiza a través de redes cerradas. En muchos casos, se trata de aplicaciones educativas que incorporan funcionalidad de redes. Un buen ejemplo podrían ser plataformas de teleformación, como Google Classroom o Moodle.