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2. El modelo de transmisión-recepción

 

El modelo por transmisión/recepción (Fig. 4) presupone que lo único que se necesita para asegurar el aprendizaje son dos aspectos:

a) Una clara exposición, por parte de quien enseña, de contenidos previamente elaborados por la comunidad científica (fundamentalmente los conceptuales), adaptados en mayor o menor medida a las (supuestas) capacidades cognitivas del estudiantado.

b) Unas capacidades y habilidades innatas, constancia, y esfuerzo, por parte del estudiantado.

Este, quizás, es el modelo más presente en la realidad educativa en las últimas décadas, y probablemente también en la actualidad. Pero ha recibido y recibe importantes críticas desde la teoría y la práctica. Se puede decir que le proporciona a los docentes una mayor seguridad, en la medida que le otorga todo el protagonismo, el “control”, y que una gran parte de los mismos se han educado en él. Además, implica una menor planificación de la docencia y por ende, quizás un menor esfuerzo. La visión de la naturaleza de la ciencia asociada suele ser una muy positivista y cientificista, lo que no encaja realmente con aportes recientes de la filosofía de la ciencia. Así, no encajan bien planteamientos interdisciplinares y multidisciplinares para abordar problemáticas como las del cambio climático y otras de naturaleza ambiental. El currículo consiste en un compendio de contenidos conceptuales, sobre todo, que se le transmitirá al estudiantado mediante una metodología, casi única, de clases magistrales. Por otra parte, las experiencias prácticas consisten en recetarios de laboratorio en lo que realmente se persigue es comprobar la teoría ya proporcionada. La función de los docentes, que son la fuente de autoridad, es la de transmitir conceptos, normalmente los que aparecen en el libro de texto, para lo que no es necesario disponer de conocimientos didácticos o pedagógicos, sino sólo del contenido que se enseña. El estudiantado participa solo cuando se le pregunta algo y las actividades se realizan a título individual. La evaluación se identifica con la calificación, consistiendo principalmente en un examen final, habitualmente de reproducción memorística de los contenidos abordados.

 Fig. 4. Mapa conceptual sobre el modelo didáctico de transmisión-recepción (Jiménez-Aleixandre, 2000).

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