Con la llegada y el establecimiento del mosquito tigre cada territorio ha intentado dar respuesta mediante la elaboración de Programas de vigilancia y control de vectores. En la mayoría de ellos se incluye como elemento principal una estrategia de prevención para reducir el impacto sobre la población, y reducir sus poblaciones eliminando posibles puntos de cría y evitando su proliferación en las zonas urbanas y rurales. Además, esta vigilancia y control no solo se aplica con motivo de mejorar la prevención, sino que se lleva a cabo para dar respuesta a las incidencias que pueden comunicar los ciudadanos, incluir la ciencia ciudadana como un elemento de conocimiento y mejora (Mosquito Alert: www.mosquitoalert.com), o hacer una amplia divulgación y sensibilización ciudadana, sino que son muchos los territorios en que además se aplican protocolos específicos para reducir los riesgos de transmisión local de arbovirus transmitidos por mosquitos 33, 34.
El conocimiento del territorio es una pieza clave en todo el proceso, especialmente en lo que se refiere a los posibles focos de proliferación de mosquitos que se pueden encontrar en la vía pública, ámbito de actuación de las administraciones. Por ello, se suele incorporar la utilización de sistemas de información geográfica (QGIS) con el que realizar un tratamiento espacial de los datos para ayudar a la planificación, a la toma de decisión y a las posibles intervenciones que se deriven 35.
El componente común de actuación en la vigilancia y control de mosquitos es la inspección entomológica, que permite hacer un diagnóstico, determinar el posible foco de proliferación, y aplicar las medidas preventivas, correctoras o de control necesarias, realizando un seguimiento continuado hasta la resolución de la problemática. La metodología utilizada se fundamenta en el control integrado. Este concepto se basa en el uso racional y prioritario de métodos respetuosos con las personas y el medio ambiente.
En el caso de las inspecciones entomológicas derivadas de los casos de arbovirus, la inspección se realiza en los lugares recogidos a partir de la encuesta epidemiológica, que se corresponden donde la persona ha tenido una elevada permanencia (domicilio, casa de familiares o amigos, lugar de trabajo y en menor medida espacios con una elevada permanencia exterior). El objetivo es conocer dónde ha podido haber exposición al mosquito tigre y reducir al mínimo los posibles riesgos de transmisión. Durante las inspecciones se monitorea el lugar y en caso de recoger muestras de mosquitos tigre adultos, se realiza un análisis de la presencia de virus en los mosquitos hembra, para detectar la posible circulación del virus en el vector y ajustar así las intervenciones.
Las medidas de prevención y control a adoptar se determinan en base a una situación relacionada con las condiciones climatológicas, actividad del vector, y/o presencia de casos de arbovirus importados o autóctonos. Esto puede comportar ejecutar medidas correctoras de gestión de elementos que puedan contener agua, vaciándolos, protegiéndolos o retirándolos del medio. O en caso de detectar actividad de mosquito tigre ejecutar medidas de control químico para reducir la población de adultos, llevando a cabo seguimientos hasta el control total del caso 30, 31.