Yo sé que no tiene razón el que dice «Ahora mismo, ahora, ahora» con los ojos puestos en las pequeñas fauces de la taquilla, sino el que dice «Mañana, mañana» y siente llegar la nueva vida que se cierne sobre el mundo.
Lorca, Charla sobre el teatro.
La conceptualización del denominado «teatro del porvenir», «teatro imposible» o «teatro bajo la arena» constituye la cumbre experimental de Federico García Lorca. Articulado en torno a tres obras fundamentales —El público, Así que pasen cinco años y Comedia sin título—, este ciclo desafía la dicotomía simplista entre viabilidad escénica y vanguardia. La frontera entre lo posible y lo irrealizable en Lorca es difusa; sus experimentos menores, piezas inconclusas y el teatro de títeres no operan como meros divertimentos, sino como laboratorios formales de corte vanguardista. Su experiencia en el teatro universitario de La Barraca hace que la propia figura del Lorca dramaturgo se diferencie del resto de sus contemporáneos, pues él escribe desde el conocimiento del espacio escénico. La formación de Lorca como dramaturgo recibe las influencias del teatro de títeres y de cachiporra de su Granada natal, también de las nuevas corrientes del teatro que se hace en Europa en esos momentos, así como su estancia en Nueva York lo acercará a la danza moderna, reconfigurando su concepción del drama, que acabará desembocando en la idea de “obra total”.
El propósito último del teatro imposible consiste en alterar tanto las convenciones estéticas como las fronteras morales del drama burgués que dominaba la escena comercial española. Dentro de este empeño de renovación radical, Comedia sin título se erige ejemplo de estas nuevas ideas. La pieza rompe la distancia entre la ficción y la realidad mediante el recurso del “metateatro”, simulando la interrupción y el ensayo de un espectáculo dentro del propio espectáculo. Al diluir los límites de la cuarta pared, la obra despoja al espectador de su rol pasivo, forzando al público a convertirse en un agente activo. Aunque inacabada, Comedia sin título trasciende su catalogación fragmentaria para funcionar como una pieza de concisión estructural emparentada con el microteatro contemporáneo. En El público Lorca sigue usando el recurso del “metateatro” para formular una severa impugnación de las normativas de género y del deseo reprimido.