El uso sostenible es la forma de gestionar los recursos y las actividades humanas para satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas, manteniendo el equilibrio ecológico, social y económico a largo plazo. Implica usar lo necesario, reponerlo o restaurarlo, y minimizar el impacto ambiental mediante prácticas como el consumo responsable, la conservación de la biodiversidad y el uso eficiente de la energía.
En la siguiente figura de acequia, se observa el uso de piedra local para su construcción. La fuente de energía para su funcionamiento es, exclusivamente, la gravedad.
Como hemos visto con el caso de la Comunidad de Regantes de Cáñar-Barjas, una gran parte de las comunidades de regantes históricas y tradicionales han sido capaces de satisfacer una parte muy importante de las necesidades de la población local. Esto no incluye solo la producción agrícola de alimentos y otros bienes, sino el equilibrio ecológico, social y económico durante más de diez siglos. Basándose en una economía eficiente, los estatutos y ordenanzas velan por que cada regante use exclusivamente el agua que necesita (teniendo en cuenta el tipo de cultivo o la superficie de la finca), o incluso menos, en casos de carestía (por ejemplo, en años de sequía), de forma que el reparto del agua no es solo ecológica y socialmente responsable, sino que es adaptativo según la disponibilidad del recurso.
Al servicio del agua de riego y el mantenimiento de la agricultura, hay que añadir en muchos casos el agua potable, que en muchos pueblos también proviene de las acequias. Otras actividades tradicionales básicas para la supervivencia del mundo rural en muchas áreas, como la ganadería, también dependen de los riegos que se efectúan en los prados y pastizales, especialmente en la estación seca, pero no solo. Por último, los sistemas tradicionales e históricos de regadío están siendo un elemento clave también para actividades emergentes, como el turismo o la educación ambiental.
Algunos de los aspectos más destacables de los sistemas de regadío históricos y tradicionales en este sentido son el uso de los materiales y la energía, que suele ser el talón de Aquiles de gran parte de las actividades humanas. De hecho, la situación global actual de crisis ambiental está en gran parte ocasionada por un uso desmedido e irresponsable de los recursos. Sin embargo, las comunidades de regantes han utilizado habitualmente materiales locales de origen natural que no producen ningún tipo de residuo (principalmente piedra local y tierra). En algunos casos y debido a dificultades sobrevenidas como falta de recursos para el mantenimiento tradicional, niveles altos de erosión o condiciones técnicas y del terreno especialmente difíciles, se usa cemento, mortero y distintos tipos de ladrillo o bloques. En cuanto a la energía, todo el sistema se basa en un uso inteligente de la gravedad. Los sistemas de regadío tienen (habitualmente) la mínima pendiente necesaria para producir un flujo controlable y continuo de agua. Esto minimiza la erosión y, por tanto, los daños del sistema. Como resulta obvio, un sistema que funciona por gravedad no requiere combustible ni ninguna otra fuente de energía, por lo que no produce residuos, no contamina y no tiene huella de carbono.
Según la Figura 4, hay distintos elementos de un sistema de regadío histórico y tradicional de montaña, que incluye, entre otros, la recarga artificial de acuíferos (4), el mantenimiento de pastos de montaña (2) y la actividad ganadera (6) y agrícola (7).
En el otro extremo se encuentran los riegos intensivos y tecnificados que requieren grandes cantidades de plástico, metales (incluidas las tierras raras y metales escasos utilizados en los componentes electrónicos), pintura y componentes electrónicos que no solo son contaminantes, si no que tienen un periodo de vida muy limitado. Estos sistemas requieren una gran cantidad de energía (bien sea de origen eléctrico o de combustibles fósiles) que supone una importante huella ambiental, social y de carbono, tanto en los territorios donde se consume como en aquellos de donde se extrae.