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2.1 Preservación

La preservación de la naturaleza se puede definir como la protección de especies, hábitats y ecosistemas (y sus procesos ecológicos), con el fin de evitar que su estado de conservación (algo así como su salud) empeore. El estado de conservación de una especie puede empeorar, por ejemplo, si se degrada o destruye su hábitat y su distribución se va reduciendo y fragmentando cada vez más (como ha ido ocurriendo con el oso pardo en Europa durante las últimas décadas). Los hábitats y ecosistemas pueden empeorar su estado de conservación por simplificarse (por ejemplo, perdiendo especies y quedando la función ecológica de estas especies que han desaparecido sin cubrir), por reducir o fragmentarse su superficie (como muchos humedales que son total o parcialmente urbanizados o desecados), por estar contaminados o tener barreras artificiales que impiden o dificultan su papel ecológico (como muchas presas en los ríos que impiden que los peces alcancen la parte alta del curso de los ríos para reproducirse). Erróneamente, se vincula la preservación de la naturaleza necesariamente con la no intervención humana. Aunque en muchos casos la preservación de la naturaleza significa impedir o limitar las actividades humanas más dañinas (por ejemplo, la minería o la construcción de grandes infraestructuras como carreteras o pistas de esquí), en otros casos la preservación pasa por conservar y apoyar actividades humanas (generalmente tradicionales, pero no solo) que son necesarias para la conservación de ciertos hábitats. Entre estas actividades está el riego tradicional o la ganadería extensiva, siendo esta última una actividad imprescindible para la preservación de varios hábitats de alto valor natural, como varios pastos de montaña.

Ejemplo

¿Hasta qué punto son necesarias algunas actividades tradicionales para preservar la naturaleza?

 Un ejemplo de hasta qué punto algunas actividades tradicionales pueden ser, no solo beneficiosas, sino imprescindibles para la conservación de varios hábitats de alto valor natural, lo tenemos en los propios estudios que encarga la Comisión Europea para conocer el estado de conservación de los hábitats más importantes a nivel natural de la Unión Europea.

Estos hábitats están recogidos en el anexo I de la Directiva Hábitats y se les llama “Hábitats de Interés Comunitario”, y los Estados miembros tienen la obligación de establecer medidas para su conservación. Entre estas obligaciones también se encuentra el identificar medidas para mejorar el estado de conservación de estos hábitats. 

En España hay 109 tipos de Hábitats de Interés Comunitario terrestres, de los cuales 15 están sufriendo una «presión» alta o media causada por, citando literalmente, "abandono de la gestión de los pastizales (por ejemplo, cese del pastoreo o de la siega)" y “abandono de prácticas agrícolas tradicionales en pastizales, tales como el cese de la siega o el abandono de sistemas pastorales tradicionales como el pastoreo itinerante en zonas de montaña". 

Lo que nos viene a decir este estudio, que analizaremos en mayor profundidad más adelante, en este mismo módulo, es que hay un buen número de hábitats que tienen un valor natural sobresaliente a nivel europeo que dependen de actividades humanas tradicionales para su preservación. Esto nos indica, claramente, que algunas actividades tradicionales pueden ser una herramienta de conservación de la naturaleza.

Conocer

El sistema de regadío tradicional e histórico de la Comunidad de Regantes de Cáñar-Barjas. Como ejemplo de esto podemos tomar el caso del sistema de regadío histórico y tradicional de Cáñar-Barjas (Granada, España). La Comunidad de Regantes de Cáñar-Barjas está formada por 362 regantes y gobierna de forma comunal el regadío de 543 ha, al menos desde el siglo X. Tras más de diez siglos de un profundo manejo humano del agua a través de acequias tradicionales, el espacio de riego que gobierna la comunidad incluye cultivos hortícolas, pero también hábitats naturales (como bosques de Quercus pyrenaica) y seminaturales (por ejemplo, varios hábitats de pastos) que son Hábitats de Interés Comunitario (HIC). Como se puede ver en la Figura 2, existe una gran riqueza de HIC asociados al sistema de regadío (representado con líneas azules). El grado de conservación de este espacio le valió formar parte del Parque Nacional de Sierra Nevada declarado en 1999. Por otra parte, Naciones Unidas-World Conservation Monitoring Centre incluyó el espacio de riego de la Comunidad de Cáñar-Barjas en el Registro Internacional de Áreas Conservadas por Comunidades Locales (ICCA Registry) por el fuerte vínculo de la comunidad con el territorio y los resultados positivos en conservación de la naturaleza y bienestar para la comunidad que la comunidad consigue a través de un sistema de gobernanza propio. Por otra parte, el Parque Nacional de Sierra Nevada está financiando en la actualidad un proyecto de conservación de especies amenazadas que se basa en la recuperación y uso de parte del sistema de regadío de esta comunidad (en concreto acequias de careo) para mejorar el estado de conservación de los hábitats que albergan a estas especies, contrarrestando así los efectos del cambio climático y la desertificación.

En la siguiente figura podemos observar en amarillo los límites del término municipal, en azul claro el sistema de regadío basado en acequias tradicionales, en parcelas de colores las distintas asociaciones de Hábitats de Interés Comunitario presentes en los espacios de riego de la comunidad. 

Figura 2: Sistema de regadío histórico y tradicional de la Comunidad de Regantes de Cáñar-Barjas (Cáñar, Granada, España). Fuente: MEMOLab-UGR.



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