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1. Introducción

Para comprender la importancia de la organización humana en relación al regadío tradicional, debemos partir de la premisa que venimos apuntando con anterioridad: el regadío es una decisión social. Por tanto, para entender el funcionamiento y la perduración de estos sistemas es imprescindible conocer y profundizar en la estructura social plenamente consolidada por lo general a partir de tradición oral y el derecho consuetudinario, dos cuestiones muy interesantes desde el punto de vista etnográfico y que veremos en esta unidad de aprendizaje. Esta estructura social se trata de la que conocemos comúnmente como Comunidad de Regantes aunque, según la zona, el nombre puede variar: hermanamiento, heredades, hermandades de riego, sindicatos de Usuarios del agua, etc.
Ya venimos enunciando los dos niveles o unidades en los que podemos dividir estos sistemas de regadío. La unidad tecnológica, que se ha visto anteriormente y la unidad social, que veremos en profundidad en este apartado.
El origen de las Comunidades de Regantes actuales es el de un regadío comunitario, es decir, una construcción, mantenimiento, gestión y reparto de agua en común (comunal). Esto ha quedado fosilizado en las comunidades actuales, en el que las decisiones y el mantenimiento de las estructuras que les pertenecen se hacen de manera comunal. Veremos cómo es la organización interna de estas CCRR, su funcionamiento en relación a la gestión del agua y la resolución de conflictos, parte de su devenir histórico hasta la actualidad, así como diversos ejemplos de comunidades en el presente.

Elena Correa Jiménez. Universidad de Granada (CC BY-NC-ND)

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