Esta amenaza puede ser una consecuencia directa de la degradación de las propiedades físicas y químicas de los suelos, que termina por afectar negativamente a los microorganismos edáficos. Este tipo de degradación genera a corto plazo una disminución en la diversidad de los micro-, meso- y macro-organismos, una reducción de la calidad del suelo y una alteración de los ciclos biológicos en los ecosistemas.
3.1. El suelo: un recurso esencial que hay que cuidar
3.3. La pérdida de la biodiversidad
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