La documentación de los sistemas históricos y la cartografía de los mismos no solo permite tener una mejor visión de cómo se crearon dichos sistemas en el pasado. Supone la manifestación del trabajo de las comunidades campesinas a lo largo del tiempo y de cómo las mismas se han adaptado a los cambios sufridos. La capacidad de plasmar en una cartografía o en una base de datos cuestiones tales como el turno de riego o el nombre de un lugar con un trozo de tierra o con alguna figura del pasado son ejemplos de la impronta que estos sistemas dejan en el territorio.
La completa y correcta cartografía proporciona herramientas que creemos son esenciales para enfrentar los desafíos actuales y del futuro. Problemas como el cambio climático, la escasez de agua o la intensificación de actividades agrícolas y modificación de las mismas hacen que las comunidades locales vean en la cartografía de sus sistemas ancestrales una herramienta o guía para el establecimiento y la toma de decisiones.
El establecimiento de una metodología de análisis y la integración de nuevas tecnologías, como los SIG o el LIDAR para la cartografía, ofrecen un enfoque preciso y completo a la hora de diseñar medidas de protección o de proporcionar soluciones innovadoras, tanto a las comunidades locales como a las entidades públicas y privadas. En suma, los planos, mapas y demás documentación antigua no son únicamente el reflejo de modificación o cambio del territorio por parte de las comunidades humanas en el pasado. Son valiosos documentos que nos aportan una visión acerca de cómo dichas comunidades enfrentan problemas tales como la gestión o el abastecimiento de los recursos. El estudio del pasado, y su plasmación en este caso en cartografías hechas desde el presente, no son ejercicios meramente académicos. Suponen una herramienta práctica para mejorar la gestión del agua y garantizar un futuro más sostenible. La elaboración de cartografías del agua es una herramienta más con la que trabajar con las entidades políticas y las comunidades locales a fin de garantizar y preservar un manejo equitativo del agua en el futuro.