De forma general, el patrimonio cultural (u otros conceptos semejantes como los de patrimonio histórico o bienes culturales) hace referencia a un conjunto de bienes (tradicionalmente materiales, pero desde hace unas décadas también inmateriales) del pasado (entendido en un sentido muy amplio) que son considerados importantes para las personas en el presente, lo cual exige que sean conservados para evitar su alteración o destrucción y garantizar su transmisión a las generaciones venideras.
De aquí se derivan muchos principios:
- La clave del patrimonio cultural no son los objetos, sino el sujeto, las personas. Es decir, lo importante no es el valor material de los bienes, sino la importancia que estos tienen para las personas.
- Son múltiples los valores y significados que tiene el patrimonio cultural para las personas: comprensión de la dimensión histórica del ser humano y de sus diferentes formas culturales, configuración de las señas de identidad y memoria colectivas, conformación del contexto vital físico y humano en el que vivimos, mantenimiento de los lazos y relaciones intergeneracionales, reconocimiento de la diversidad cultural, etc.
- Todo ello al margen de todos los beneficios instrumentales relacionados con la generación de riqueza y desarrollo relacionados con la acción, especialmente turística, sobre el patrimonio cultural.
- El patrimonio cultural implica poner en marcha medidas de protección. Si consideramos que unos determinados bienes, sea una catedral o un sistema histórico de riego, tienen valores y significados muy relevantes para las personas, necesitamos poner en marcha medidas para evitar su destrucción y garantizar su continuidad futura. De forma general, estas medidas se denominan protección o tutela.
- La protección del patrimonio cultural implica medidas restrictivas, pero también de impulso y apoyo. Proteger un bien considerado patrimonio cultural necesariamente implica poner limitaciones o restricciones para evitar que se puedan realizar acciones (por ejemplo, construir una carretera sobre un sistema histórico de riego) que acaben destruyendo ese bien, pero también todo tipo de medidas de activación, impulso, apoyo a la conservación y adecuado funcionamiento del bien. Son las denominadas medidas de fomento.
- El objetivo final de la protección del patrimonio cultural no es la conservación física del bien, sino el acceso y disfrute de todas las personas a estos bienes protegidos, para lo cual, obviamente, es imprescindible la conservación (material o inmaterial) de ese bien.
Ejemplo
A modo de ejemplos representativos de la multitud de definiciones de patrimonio cultural existentes, reproducimos estas dos:
"El patrimonio cultural es el grupo de recursos heredados del pasado que la gente identifica, independientemente de su propiedad, como un reflejo y expresión de sus valores, creencias, conocimientos y tradiciones en continua evolución. Incluye todos los elementos del medio ambiente que resultan de la interacción entre las personas y los lugares a lo largo del tiempo”. (Consejo de Europa, 2005: Art. 2 a).
“El patrimonio histórico (o patrimonio cultural) es el conjunto de bienes materiales e inmateriales, culturales y naturales, generados por el hombre a lo largo de la historia, los cuales han adquirido valores y significados relevantes para las personas en el presente, convirtiéndose en bienes de interés general, lo cual exige la puesta en marcha de un sistema de tutela que garantice la satisfacción del derecho fundamental de todas las personas a su conservación y disfrute colectivo”. (Castillo, 2022: 91)