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8. Conclusiones

La relación entre los seres humanos y la naturaleza se expresa a través de una amplia gama de creencias, valores, ideas, conocimientos y prácticas. Esta relación no es simplemente una coincidencia superficial entre la diversidad cultural (sociedad) y la diversidad biológica (e. g. ecosistemas), sino más bien una conexión profunda e histórica que ha dado forma a ambas. Como parte clave de los socioecosistemas, la importancia y el valor de la diversidad cultural y biológica dentro de las comunidades han sido ampliamente documentados, tanto en investigación científica como en iniciativas de desarrollo local, demostrando cómo esta diversidad biológica y cultural contribuye al bienestar de la comunidad, al uso sostenible de los recursos y a la protección del medio ambiente.

Para comprender mejor la relación entre el patrimonio cultural de las comunidades y la diversidad biológica de sus territorios, se describe la diversidad biocultural como «la diversidad de la vida en todas sus manifestaciones —biológicas, culturales y lingüísticas— interrelacionadas y probablemente co-evolucionadas dentro de un complejo sistema adaptativo socioecológico» (Maffi & Woodley, 2012). Díaz subraya además la conectividad de los sistemas naturales y culturales y cómo se constituyen mutuamente (Díaz et al., 2015).

Existe actualmente un creciente fenómeno a nivel global por parte de los pueblos indígenas y las comunidades locales de reclamación de los derechos y responsabilidades históricas para gobernar sus territorios tradicionales. 

Figura 11: Convocatoria en Asturias (España) de comunidades que reclaman sus derechos sobre sus propios Montes Vecinales en Mano Común, usurpados por administraciones locales (ayuntamientos) y regionales (Principado de Asturias) tras la desposesión contra las comunidades que tuvo lugar durante la dictadura franquista (1939-1975). Fuente: Iniciativa Comunales

Un aspecto fundamental para comprender la diversidad biocultural y los socioecosistemas es reconocer que no se trata de un concepto académico neutro y convencional. Por el contrario, se ha desarrollado en el marco de la defensa de los derechos comunitarios y la promoción de la conservación de la naturaleza, siempre orientada desde la comunidad. Este enfoque critica las políticas globales de asimilación cultural y de monocultivo globalizado de la cultura que conducen a la erosión cultural, argumentando que dicha erosión, unida a la destrucción medioambiental, perturba la relación entre los seres humanos y el medio ambiente, desviando el camino evolutivo de la diversidad biocultural en favor del antropocentrismo y el extractivismo. En consecuencia, la diversidad biocultural y el enfoque de socioecosistema, se enraíza en un paradigma de evolución social, que está comprometido desde sus inicios con la protección de los derechos humanos (tanto individuales como colectivos) y con la promoción de una visión que reconozca las responsabilidades humanas en la custodia de la naturaleza y la cultura. Desde este punto de vista, la diversidad biocultural, como base de los socioecosistemas, es expresión del proceso evolutivo de la vida y posee un valor intrínseco que debe ser preservado y protegido.

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