Buenas tardes, os planteo una pregunta para qye vayamos reflexionando sobre el contenido del curso: ¿Por qué creéis que a pesar de que es evidente y objetivo el protagonismo de los hombres en la violencia no se plantea el tema como un “problema de hombres”, ni como un tema que haya que abordarlo desde esa perspectiva?
Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente - Número de respuestas: 23
En respuesta a Miguel Lorente
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Antonella Aliotti -Buenas tardes.
Desde el feminismo radical llevamos tiempo señalando que la violencia tiene responsables, pero socialmente seguimos poniendo el foco en quienes la sufrimos. Se pregunta dónde estaba una mujer, por qué no se marchó, por qué no denunció antes. A nosotras se nos enseña a protegernos desde niñas. A ellos no se les exige con la misma insistencia revisar cómo se relacionan con el poder, con las mujeres y con otros hombres.
Creo que esa resistencia a hablar de un «problema de hombres» tiene mucho que ver con lo que supondría reconocerlo. Obliga a cuestionar una educación masculina que todavía premia el dominio, la competitividad y la imposición, mientras desprecia los cuidados y todo aquello que identifica como femenino. También obliga a mirar las complicidades: la gracia que se ríe, el acoso que se tolera, el amigo al que se justifica.
Cuando un hombre ejerce violencia, enseguida aparecen explicaciones que lo presentan como una excepción: estaba mal, había bebido, perdió el control. Cada caso tiene sus circunstancias, pero si siempre lo explicamos como un hecho aislado, dejamos intacto el modelo social que debemos analizar.
Hablar de los hombres no significa afirmar que todos sean violentos ni que la violencia sea un destino biológico. Significa dejar de tratar lo masculino como si fuera neutral e irrelevante para comprenderla.
Nosotras necesitamos protección, recursos y reparación. Y necesitamos que ellos asuman la responsabilidad de prevenir la violencia, intervenir cuando la presencian y cuestionar a quienes la justifican. No podemos seguir siendo las mujeres quienes, además de sufrirla, carguemos con todo el trabajo de combatirla.
Desde el feminismo radical llevamos tiempo señalando que la violencia tiene responsables, pero socialmente seguimos poniendo el foco en quienes la sufrimos. Se pregunta dónde estaba una mujer, por qué no se marchó, por qué no denunció antes. A nosotras se nos enseña a protegernos desde niñas. A ellos no se les exige con la misma insistencia revisar cómo se relacionan con el poder, con las mujeres y con otros hombres.
Creo que esa resistencia a hablar de un «problema de hombres» tiene mucho que ver con lo que supondría reconocerlo. Obliga a cuestionar una educación masculina que todavía premia el dominio, la competitividad y la imposición, mientras desprecia los cuidados y todo aquello que identifica como femenino. También obliga a mirar las complicidades: la gracia que se ríe, el acoso que se tolera, el amigo al que se justifica.
Cuando un hombre ejerce violencia, enseguida aparecen explicaciones que lo presentan como una excepción: estaba mal, había bebido, perdió el control. Cada caso tiene sus circunstancias, pero si siempre lo explicamos como un hecho aislado, dejamos intacto el modelo social que debemos analizar.
Hablar de los hombres no significa afirmar que todos sean violentos ni que la violencia sea un destino biológico. Significa dejar de tratar lo masculino como si fuera neutral e irrelevante para comprenderla.
Nosotras necesitamos protección, recursos y reparación. Y necesitamos que ellos asuman la responsabilidad de prevenir la violencia, intervenir cuando la presencian y cuestionar a quienes la justifican. No podemos seguir siendo las mujeres quienes, además de sufrirla, carguemos con todo el trabajo de combatirla.
En respuesta a Antonella Aliotti
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Ciao Antonella, buenas noches.
Efectivamente, es es la clave. Hablar de los hombres que agreden es hablar de hombres, y hablar de hombres es hacerlo de los que agreden y de los que no agreden, tanto en lo que comparten como en lo que no. Y si se habla de hombres al final hay que hablar de masculinidad y de lo que esa forma de entender la identidad significa, y cómo la violencia se inserta como una posibilidad u opción, no solo para conseguir determinados objetivos a través de ella, sino como una vía para demostrar hombría y virilidad, es decir, como una forma de ser más hombre. Todo ello es la consecuencia de lo que apuntas como reflejo de la cultura androcéntrica, por eso, a pesar de la evidencia de la violencia que ejercen los hombres, y de la violencia especifica que supone la VG, en lugar de mirar a esa forma de definir la masculinidad con la violencia como parte de ella en aquellos hombres que decidan utilizarla, se prefiera desviar el tema y hablar de criminales, terroristas, narcotraficantes... cuando nos referimos a la violencia general, o hablar de alcohólicos, drogadictos o locos cuando se habla de VG. Fijaos que no se dice de un terrorista que actuó bajo los efectos de sustancias tóxicas o que es un loco, en esos casos interesa mostrar su maldad y premeditación, pero en los casos de la VG, al tratarse de una violencia estructural, se muestran como "hombres fuera de sí". Todo coherente para el sistema. Lo incoherente es el sistema que mantiene esas referencias. Un saludo
Efectivamente, es es la clave. Hablar de los hombres que agreden es hablar de hombres, y hablar de hombres es hacerlo de los que agreden y de los que no agreden, tanto en lo que comparten como en lo que no. Y si se habla de hombres al final hay que hablar de masculinidad y de lo que esa forma de entender la identidad significa, y cómo la violencia se inserta como una posibilidad u opción, no solo para conseguir determinados objetivos a través de ella, sino como una vía para demostrar hombría y virilidad, es decir, como una forma de ser más hombre. Todo ello es la consecuencia de lo que apuntas como reflejo de la cultura androcéntrica, por eso, a pesar de la evidencia de la violencia que ejercen los hombres, y de la violencia especifica que supone la VG, en lugar de mirar a esa forma de definir la masculinidad con la violencia como parte de ella en aquellos hombres que decidan utilizarla, se prefiera desviar el tema y hablar de criminales, terroristas, narcotraficantes... cuando nos referimos a la violencia general, o hablar de alcohólicos, drogadictos o locos cuando se habla de VG. Fijaos que no se dice de un terrorista que actuó bajo los efectos de sustancias tóxicas o que es un loco, en esos casos interesa mostrar su maldad y premeditación, pero en los casos de la VG, al tratarse de una violencia estructural, se muestran como "hombres fuera de sí". Todo coherente para el sistema. Lo incoherente es el sistema que mantiene esas referencias. Un saludo
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Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Mónica María Ruiz Pérez -Buenas noches. Ante todo decir que los contenidos que estoy leyendo y viendo del módulo me parecen muy interesantes. En relación a la pregunta, en mi opinión la construcción social de lo que se podría entender como "ser hombre" lleva implícitas conductas violentas aceptadas socialmente. Además hay también determinados "puntos de apoyo" que permiten estas conductas. Por ejemplo los fundamentalismos religiosos, concretamente los sionistas que con la justificación de la biblia o la consideración de ser el pueblo elegido están perpetrando un genocidio que además está siendo consentido por muchos gobiernos. Las religiones además son el contrafuerte perfecto para sostener la hegemonía del hombre sobre la mujer que en muchísimos casos se ejerce con violencia.
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Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Hola Mónica María, buenas noches.
Así es, al final hay una coherencia entre los diferentes elementos que se construyen bajo las referencias de la cultura Andro céntrica. La identidad masculina contempla el uso del poder y la violencia como formas de conseguir objetivos y reconocimiento, y luego se crean espacios donde esa forma de comportamiento se ve reforzada y valorada. Ocurre, como dices, con algunos elementos asociados a las religiones, pero también se aprecia dentro de la política, la instituciones, las empresas, las organizaciones… y cualquier escenario donde lo masculino aporta valor. Eso no significa que solo la violencia aporte valor ni que todos los hombres tengan que actuar en modo para obtener reconocimiento, pero sí que hay espacio para que aquellos hombres que lo decidan actúen de ese modo con la posibilidad de ser reconocidos como "más hombres" por haberlo hecho. Un saludo
Así es, al final hay una coherencia entre los diferentes elementos que se construyen bajo las referencias de la cultura Andro céntrica. La identidad masculina contempla el uso del poder y la violencia como formas de conseguir objetivos y reconocimiento, y luego se crean espacios donde esa forma de comportamiento se ve reforzada y valorada. Ocurre, como dices, con algunos elementos asociados a las religiones, pero también se aprecia dentro de la política, la instituciones, las empresas, las organizaciones… y cualquier escenario donde lo masculino aporta valor. Eso no significa que solo la violencia aporte valor ni que todos los hombres tengan que actuar en modo para obtener reconocimiento, pero sí que hay espacio para que aquellos hombres que lo decidan actúen de ese modo con la posibilidad de ser reconocidos como "más hombres" por haberlo hecho. Un saludo
En respuesta a Miguel Lorente
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Rafael Bejarano Filter -Creo que durante mucho tiempo se han normalizado determinados comportamientos violentos en los hombres, relacionándolos con ideas de "masculinidad" como la fuerza, la autoridad o la necesidad de demostrar poder.
Hablamos de la violencia como un problema general, sin profundizar en cómo influyen los modelos tradicionales de masculinidad y la educación que recibimos desde pequeños.
Pienso que es importante abordar esta cuestión sin culpabilizar a todos los hombres, pero sí reconociendo que existen patrones sociales que debemos cambiar. Para ello, es fundamental trabajar desde la educación, así como cuestionar ciertos estereotipos y promover formas de relacionarnos basadas en el respeto y la igualdad.
Entiendo que el fin no es solo tratar de prevenir la violencia, sino también de construir modelos de masculinidad más saludables y libres de estereotipos.
Hablamos de la violencia como un problema general, sin profundizar en cómo influyen los modelos tradicionales de masculinidad y la educación que recibimos desde pequeños.
Pienso que es importante abordar esta cuestión sin culpabilizar a todos los hombres, pero sí reconociendo que existen patrones sociales que debemos cambiar. Para ello, es fundamental trabajar desde la educación, así como cuestionar ciertos estereotipos y promover formas de relacionarnos basadas en el respeto y la igualdad.
Entiendo que el fin no es solo tratar de prevenir la violencia, sino también de construir modelos de masculinidad más saludables y libres de estereotipos.
En respuesta a Rafael Bejarano Filter
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Hola Rafael, buenas tardes.
Me parecen muy oportunas tus palabras, coincido en que es importante "desenmarañar" todo lo que nos presentan como "hombría" con toda la carga de competir, luchar, resistir... y también de violencia. Es cierto que no solo es eso, también la muestran como entrega, protección, sacrificio... para defender los propio o lo suyo, pero todo como algo inconexo, como si no estuviera relacionado con la "forma de ser hombre", es decir, como si no estuviera "codificado" en la masculinidad, tanto para actuar de ese modo como para ser reconocido al hacerlo. Eso permite una especie de compensación de los elementos negativos y positivos, la idea que se resume en la frase que dicen desde algunas posiciones sobre que "un maltratador no tiene por qué ser un mal padre".
Todo ello no significa que todos los hombres se comportan del mismo modo, pero sí es importante ser conscientes de que quienes lo hacen lo llevan a cabo a partir de referencias comunes aportadas por la cultura. No hay un identidad masculina para ser violento y otra para no serlo. La identidad te dice como ser hombre, y luego cada hombre decide cómo comportarse.
Un saludo
Me parecen muy oportunas tus palabras, coincido en que es importante "desenmarañar" todo lo que nos presentan como "hombría" con toda la carga de competir, luchar, resistir... y también de violencia. Es cierto que no solo es eso, también la muestran como entrega, protección, sacrificio... para defender los propio o lo suyo, pero todo como algo inconexo, como si no estuviera relacionado con la "forma de ser hombre", es decir, como si no estuviera "codificado" en la masculinidad, tanto para actuar de ese modo como para ser reconocido al hacerlo. Eso permite una especie de compensación de los elementos negativos y positivos, la idea que se resume en la frase que dicen desde algunas posiciones sobre que "un maltratador no tiene por qué ser un mal padre".
Todo ello no significa que todos los hombres se comportan del mismo modo, pero sí es importante ser conscientes de que quienes lo hacen lo llevan a cabo a partir de referencias comunes aportadas por la cultura. No hay un identidad masculina para ser violento y otra para no serlo. La identidad te dice como ser hombre, y luego cada hombre decide cómo comportarse.
Un saludo
En respuesta a Miguel Lorente
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Carlos Martín Ale Pérez -Creo que no se plantea como un problema de hombre porque tenemos unos comportamientos muy arraigados en nuestra cultura debidas principalmente al papel que ha tenido el hombre en la historia. Desde la prehistoria ha sido cazador, recolector y la mujer era la que atendía, cuidaba. Cuando la mujer ha salido de esas tareas de las que ha sido partícipe tanto siglos para el hombre no ha sido muy agradable. Votar, trabajar, ser independiente... Creo que intentamos poner parches, uno tras otro, ministerio de igualdad...a un problema que tiene unas raíces muy profundas.
El cambio creo que podría hacerse empezando por la educación que es donde habría que invertir, en las escuelas e institutos, además de crear escuelas de tutores legales obviamente. Se que en otros países empiezan enseñando tareas del hogar, a cocinar a todos los niños por igual. Hay que cambiar esta mentalidad desde que somos pequeños y aún así creo que tardaríamos un par de generaciones pero podría haber solución.
Un saludo, Martín.
El cambio creo que podría hacerse empezando por la educación que es donde habría que invertir, en las escuelas e institutos, además de crear escuelas de tutores legales obviamente. Se que en otros países empiezan enseñando tareas del hogar, a cocinar a todos los niños por igual. Hay que cambiar esta mentalidad desde que somos pequeños y aún así creo que tardaríamos un par de generaciones pero podría haber solución.
Un saludo, Martín.
En respuesta a Carlos Martín Ale Pérez
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Hola Martín, buenas tardes.
Lo sorprendente es que a pesar de esa presencia histórica de los elementos que ahora cuestionamos como parte de las conductas masculinas normalizadas, las cuales, como indicas, están enraizadas en comportamientos y organizaciones sociales anteriores a la cultura surgida en el Neolítico, hace unos 10.000 años, más o menos, no se haya trabajado más ni analizado su significado y consecuencias. De hecho sigue sin hacerse ante la gravedad de lo que ocasiona, y cuando se hace, como se puede ver en las redes con relación a este curso, se critica y se presenta como un "ataque a los hombres".
Por eso es importante entender que todos estos temas no son cuestiones sectoriales, y deben enfocarse desde cualquier iniciativa política, pues al final todo influye en el modelo que da lugar a la manera de vernos, de entendernos y de relacionarnos, que siempre cuenta con el aval o con el ejemplo de lo vivido históricamente. Esa es un poco la clave que comentas y la importancia de una educación que rompa con los lazos identitarios históricos.
Un saludo,
Miguel
Todo ello refleja lo estructurado que está todo, y que lo que comentamos y analizamos, entre otras cosas las relaciones entre masculinidad y violencia, no es un accidente ni un error, sino una forma de entendernos y relacionarnos a la que no se quiere renunciar. Se busca modificar el resultado y tratar de reducir la violencia, pero sin renunciar al modelo cultural, lo cual no facilita la transformación, sino que da lugar a proceso adaptativos que integran la violencia y el poder de forma diferente.
Lo sorprendente es que a pesar de esa presencia histórica de los elementos que ahora cuestionamos como parte de las conductas masculinas normalizadas, las cuales, como indicas, están enraizadas en comportamientos y organizaciones sociales anteriores a la cultura surgida en el Neolítico, hace unos 10.000 años, más o menos, no se haya trabajado más ni analizado su significado y consecuencias. De hecho sigue sin hacerse ante la gravedad de lo que ocasiona, y cuando se hace, como se puede ver en las redes con relación a este curso, se critica y se presenta como un "ataque a los hombres".
Por eso es importante entender que todos estos temas no son cuestiones sectoriales, y deben enfocarse desde cualquier iniciativa política, pues al final todo influye en el modelo que da lugar a la manera de vernos, de entendernos y de relacionarnos, que siempre cuenta con el aval o con el ejemplo de lo vivido históricamente. Esa es un poco la clave que comentas y la importancia de una educación que rompa con los lazos identitarios históricos.
Un saludo,
Miguel
Todo ello refleja lo estructurado que está todo, y que lo que comentamos y analizamos, entre otras cosas las relaciones entre masculinidad y violencia, no es un accidente ni un error, sino una forma de entendernos y relacionarnos a la que no se quiere renunciar. Se busca modificar el resultado y tratar de reducir la violencia, pero sin renunciar al modelo cultural, lo cual no facilita la transformación, sino que da lugar a proceso adaptativos que integran la violencia y el poder de forma diferente.
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Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Lidia Karina Macias Esparza -Creo que una de las principales dificultades tiene que ver con la escasa conciencia crítica que muchos hombres han desarrollado respecto a su propia participación en la reproducción de la violencia, especialmente de aquella que está normalizada y legitimada por las estructuras sociales, y porque reconocerla implica también cuestionar su propia identidad masculina, sus privilegios y las formas en que han aprendido a relacionarse y ejercer el poder, lo que genera importantes resistencias. Por eso se da mucho el "no todos los hombres" como argumento.
En este sentido, me parece muy pertinente lo que plantea Rita Segato acerca del mandato de masculinidad y el pacto patriarcal, sostenido por una especie de cofradía masculina en la que operan mecanismos de complicidad, lealtad y silenciamiento entre hombres. Reconocer la violencia como un problema en el que los hombres tienen un papel protagónico supone también cuestionar esos pactos y las relaciones de poder que los sostienen.
En este sentido, me parece muy pertinente lo que plantea Rita Segato acerca del mandato de masculinidad y el pacto patriarcal, sostenido por una especie de cofradía masculina en la que operan mecanismos de complicidad, lealtad y silenciamiento entre hombres. Reconocer la violencia como un problema en el que los hombres tienen un papel protagónico supone también cuestionar esos pactos y las relaciones de poder que los sostienen.
En respuesta a Lidia Karina Macias Esparza
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Buenos días, Lidia.
Gracias por tus comentarios. Totalmente de acuerdo, creo que hay dos claves en lo que indicas, una de ellas es creer que "lo de los hombres" se limita exclusivamente a lo de cada hombres, es decir, a la suma de todo lo que hacen los hombres, cuando en una cultura androcéntrica, o sea, desarrollada a partir de lo que las personas que han ocupado las posiciones de poder y referencia para poder decidir sobre lo común que afecta a toda la sociedad, que han sido hombres, lo masculino no se limita a lo de los hombres, sino que es el marco común para toda la sociedad. La otra es que "ser hombre" es ser reconocido como hombre por otros hombres, por lo que el vínculo masculino, la cofradía a la que se refiere Rita Segato, va más allá de la aceptación o pasividad de unos hombres respecto a lo que hacen otros, y mantienen un contexto de recompensas de muy diferente tipo, pero siempre con la conciencia de que hay privilegios que hay que defender. De lo contrario es difícil entender y acepta la distancia, pasividad y "molestias" que muchos hombres manifiestan cuando se habla de algo tan terrible y objetivo como es la violencia contra las mujeres.
Un saludo
Gracias por tus comentarios. Totalmente de acuerdo, creo que hay dos claves en lo que indicas, una de ellas es creer que "lo de los hombres" se limita exclusivamente a lo de cada hombres, es decir, a la suma de todo lo que hacen los hombres, cuando en una cultura androcéntrica, o sea, desarrollada a partir de lo que las personas que han ocupado las posiciones de poder y referencia para poder decidir sobre lo común que afecta a toda la sociedad, que han sido hombres, lo masculino no se limita a lo de los hombres, sino que es el marco común para toda la sociedad. La otra es que "ser hombre" es ser reconocido como hombre por otros hombres, por lo que el vínculo masculino, la cofradía a la que se refiere Rita Segato, va más allá de la aceptación o pasividad de unos hombres respecto a lo que hacen otros, y mantienen un contexto de recompensas de muy diferente tipo, pero siempre con la conciencia de que hay privilegios que hay que defender. De lo contrario es difícil entender y acepta la distancia, pasividad y "molestias" que muchos hombres manifiestan cuando se habla de algo tan terrible y objetivo como es la violencia contra las mujeres.
Un saludo
En respuesta a Miguel Lorente
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Icíar Mirasol González -Precisamente porque no es tan evidente como nosotros pensamos. Todavía se pone en duda. Porque cuando hablamos de violencia en general, no se da por aludido todo el mundo. Pero si hablamos de hombres que agreden, la cosa cambia, ya no hablamos sólo de hombres que agreden, es como si habláramos de todos los hombres. Afortunadamente esto está cambiando pero sigue ahí. También ocurre que hay situaciones y comportamientos violentos muy enraizados, normalizados... que vamos heredando y justificando, no sólo por los hombres, también por mujeres. Nos queda mucho trabajo.
En respuesta a Icíar Mirasol González
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Jèssica Grau López -Buenos días,
sí, estas circumstancias favorecen que haya un aumento de la violencia contra las mujeres. el 80% de la conducta violenta responde a factores sociales y culturales (el macrosistema y el ecosistema social), mientras que los factores biológicos o individuales ocupan un espacio más pequeño. Cuando des de la política se niega o se favorece a que haya más violencia se produce más normalización de lo que no debería ser normal para una sociedad del siglo XXI.
sí, estas circumstancias favorecen que haya un aumento de la violencia contra las mujeres. el 80% de la conducta violenta responde a factores sociales y culturales (el macrosistema y el ecosistema social), mientras que los factores biológicos o individuales ocupan un espacio más pequeño. Cuando des de la política se niega o se favorece a que haya más violencia se produce más normalización de lo que no debería ser normal para una sociedad del siglo XXI.
En respuesta a Jèssica Grau López
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Gracias, Jèssica.
En la respuesta que he dirigido a Icíar también analizaba lo que comentas, pero añado que es esencial entender que cuando las actitudes sociales se elevan a la política y se reproducen desde ella los mitos culturales, el impacto es mucho mayor debido al refuerzo que se produce de lo ya previamente aceptado a través de la normalidad. La responsabilidad de las personas que están en política es mucho mayor, no solo por la acción directa que tienen en las iniciativas que desarrollan, sino por el componente de ejemplaridad que tienen para una gran parte de la sociedad. Un saludo
En la respuesta que he dirigido a Icíar también analizaba lo que comentas, pero añado que es esencial entender que cuando las actitudes sociales se elevan a la política y se reproducen desde ella los mitos culturales, el impacto es mucho mayor debido al refuerzo que se produce de lo ya previamente aceptado a través de la normalidad. La responsabilidad de las personas que están en política es mucho mayor, no solo por la acción directa que tienen en las iniciativas que desarrollan, sino por el componente de ejemplaridad que tienen para una gran parte de la sociedad. Un saludo
En respuesta a Icíar Mirasol González
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Gracias Icíar,
El planteamiento que mucha gente hace entre el hecho de que la mayor parte de la violencia es cometida por hombres y la idea de que al hacerlo significa que se está concluyendo que "todos los hombres son violentos", tiene dos elementos interesantes de hacer:
1. La primera es el interés en "confundir y manipular" sobre el planteamiento objetivo que muestra el protagonismo de los hombres en la violencia. Cuando, por ejemplo, se dice que la mayor parte de la droga procede de un país, o que el terrorismo se asienta en una región o se construye sobre una religión, no se dice de manera general que todas las personas de ese país o que todas las personas que practican esa religión son terroristas, y si hay alguien que lo hace lo realiza con el mismo objetivo de confundir o manipular bajo ideas xenófobas o racistas, puesto que los datos no sustentan esa afirmación.
2. La segunda es que "resulte tan creíble y aceptable" esa asociación, es decir, que no se vea como algo absurdo y sin sentido esa asociación entre hombres y violencia para que al decir que si hablamos de masculinidad y violencia es que se está diciendo que "todos los hombres son violentos", de algún manera se está reconociendo que hay algún tipo de relación entre la masculinidad y la violencia. Es decir, de algún modo se ve una relación entre la masculinidad, que es común a todos los hombres, y la violencia. O sea, no se ve extraño esa relación entre lo común a todos los hombres y la violencia, lo cual es muy significativo.
Está claro que no todos los hombre son violentos, como no todos los hombres integran las referencias identitarias de la masculinidad de la misma manera, pero el hecho de que haya reacciones frente a un tema tan trascendente, como es la relación entre masculinidad y violencia, y que la mayoría de ellas provengan de hombres, resulta muy significativo.
Como indicas, queda mucho trabajo, pero hay que desarrollarlo.
Un saludo
El planteamiento que mucha gente hace entre el hecho de que la mayor parte de la violencia es cometida por hombres y la idea de que al hacerlo significa que se está concluyendo que "todos los hombres son violentos", tiene dos elementos interesantes de hacer:
1. La primera es el interés en "confundir y manipular" sobre el planteamiento objetivo que muestra el protagonismo de los hombres en la violencia. Cuando, por ejemplo, se dice que la mayor parte de la droga procede de un país, o que el terrorismo se asienta en una región o se construye sobre una religión, no se dice de manera general que todas las personas de ese país o que todas las personas que practican esa religión son terroristas, y si hay alguien que lo hace lo realiza con el mismo objetivo de confundir o manipular bajo ideas xenófobas o racistas, puesto que los datos no sustentan esa afirmación.
2. La segunda es que "resulte tan creíble y aceptable" esa asociación, es decir, que no se vea como algo absurdo y sin sentido esa asociación entre hombres y violencia para que al decir que si hablamos de masculinidad y violencia es que se está diciendo que "todos los hombres son violentos", de algún manera se está reconociendo que hay algún tipo de relación entre la masculinidad y la violencia. Es decir, de algún modo se ve una relación entre la masculinidad, que es común a todos los hombres, y la violencia. O sea, no se ve extraño esa relación entre lo común a todos los hombres y la violencia, lo cual es muy significativo.
Está claro que no todos los hombre son violentos, como no todos los hombres integran las referencias identitarias de la masculinidad de la misma manera, pero el hecho de que haya reacciones frente a un tema tan trascendente, como es la relación entre masculinidad y violencia, y que la mayoría de ellas provengan de hombres, resulta muy significativo.
Como indicas, queda mucho trabajo, pero hay que desarrollarlo.
Un saludo
En respuesta a Icíar Mirasol González
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Gracias Icíar,
El planteamiento que mucha gente hace entre el hecho de que la mayor parte de la violencia es cometida por hombres y la idea de que al hacerlo significa que se está concluyendo que "todos los hombres son violentos", tiene dos elementos interesantes de hacer:
1. La primera es el interés en "confundir y manipular" sobre el planteamiento objetivo que muestra el protagonismo de los hombres en la violencia. Cuando, por ejemplo, se dice que la mayor parte de la droga procede de un país, o que el terrorismo se asienta en una región o se construye sobre una religión, no se dice de manera general que todas las personas de ese país o que todas las personas que practican esa religión son terroristas, y si hay alguien que lo hace lo realiza con el mismo objetivo de confundir o manipular bajo ideas xenófobas o racistas, puesto que los datos no sustentan esa afirmación.
2. La segunda es que "resulte tan creíble y aceptable" esa asociación, es decir, que no se vea como algo absurdo y sin sentido esa asociación entre hombres y violencia para que al decir que si hablamos de masculinidad y violencia es que se está diciendo que "todos los hombres son violentos", de algún manera se está reconociendo que hay algún tipo de relación entre la masculinidad y la violencia. Es decir, de algún modo se ve una relación entre la masculinidad, que es común a todos los hombres, y la violencia. O sea, no se ve extraño esa relación entre lo común a todos los hombres y la violencia, lo cual es muy significativo.
Está claro que no todos los hombre son violentos, como no todos los hombres integran las referencias identitarias de la masculinidad de la misma manera, pero el hecho de que haya reacciones frente a un tema tan trascendente, como es la relación entre masculinidad y violencia, y que la mayoría de ellas provengan de hombres, resulta muy significativo.
Como indicas, queda mucho trabajo, pero hay que desarrollarlo.
Un saludo
El planteamiento que mucha gente hace entre el hecho de que la mayor parte de la violencia es cometida por hombres y la idea de que al hacerlo significa que se está concluyendo que "todos los hombres son violentos", tiene dos elementos interesantes de hacer:
1. La primera es el interés en "confundir y manipular" sobre el planteamiento objetivo que muestra el protagonismo de los hombres en la violencia. Cuando, por ejemplo, se dice que la mayor parte de la droga procede de un país, o que el terrorismo se asienta en una región o se construye sobre una religión, no se dice de manera general que todas las personas de ese país o que todas las personas que practican esa religión son terroristas, y si hay alguien que lo hace lo realiza con el mismo objetivo de confundir o manipular bajo ideas xenófobas o racistas, puesto que los datos no sustentan esa afirmación.
2. La segunda es que "resulte tan creíble y aceptable" esa asociación, es decir, que no se vea como algo absurdo y sin sentido esa asociación entre hombres y violencia para que al decir que si hablamos de masculinidad y violencia es que se está diciendo que "todos los hombres son violentos", de algún manera se está reconociendo que hay algún tipo de relación entre la masculinidad y la violencia. Es decir, de algún modo se ve una relación entre la masculinidad, que es común a todos los hombres, y la violencia. O sea, no se ve extraño esa relación entre lo común a todos los hombres y la violencia, lo cual es muy significativo.
Está claro que no todos los hombre son violentos, como no todos los hombres integran las referencias identitarias de la masculinidad de la misma manera, pero el hecho de que haya reacciones frente a un tema tan trascendente, como es la relación entre masculinidad y violencia, y que la mayoría de ellas provengan de hombres, resulta muy significativo.
Como indicas, queda mucho trabajo, pero hay que desarrollarlo.
Un saludo
En respuesta a Miguel Lorente
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Beatriz Perez Montes -Buenas tardes,
Desde mi punto de vista, creo que esto ocurre porque durante mucho tiempo se han normalizado determinados comportamientos masculinos relacionados con la agresividad, el poder y la violencia.
Pienso que deberíamos abordar este problema también desde la educación en general, cuestionando ciertos estereotipos y modelos de masculinidad que siguen presentes en nuestra sociedad.
Esto no significa que todos los hombres sean violentos, sino que debemos reflexionar sobre por qué existe esa diferencia y qué podemos hacer para cambiarla.
Creo que la educación desde la infancia es fundamental, porque para prevenir la violencia no basta con actuar cuando ya se ha producido, sino que hay que trabajar sobre sus causas.
Desde mi punto de vista, creo que esto ocurre porque durante mucho tiempo se han normalizado determinados comportamientos masculinos relacionados con la agresividad, el poder y la violencia.
Pienso que deberíamos abordar este problema también desde la educación en general, cuestionando ciertos estereotipos y modelos de masculinidad que siguen presentes en nuestra sociedad.
Esto no significa que todos los hombres sean violentos, sino que debemos reflexionar sobre por qué existe esa diferencia y qué podemos hacer para cambiarla.
Creo que la educación desde la infancia es fundamental, porque para prevenir la violencia no basta con actuar cuando ya se ha producido, sino que hay que trabajar sobre sus causas.
En respuesta a Beatriz Perez Montes
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Gracias, Beatriz.
Coincido en lo que comentas. La "normalización" de los comportamientos masculinos en general, entre ellos la violencia en diferentes contextos, es la consecuencia de tener una cultura androcéntrica, es decir, hecha y desarrollada sobre las referencias que los propios hombres han entendido como válidas para toda la sociedad. Esa es la razón por la que las mismas conductas que realizan los hombres, por ejemplo, ser un jefe muy exigente que grita a sus empleados y empleadas cuando considera que hay algo que no está bien se entiende como un hombre con criterio y personalidad, pero si es una jefa la que lo hace ser percibe como que es una "histérica y que la responsabilidad sobrepasa su capacidad".
La educación es la clave para transformar los elementos nucleares que permiten asumir esa normalidad, pero también hay que modificar las dinámicas de la socialización para evitar que lo educado en los personal sea metabolizado y transformado en el escenario social.
Un saludo
Coincido en lo que comentas. La "normalización" de los comportamientos masculinos en general, entre ellos la violencia en diferentes contextos, es la consecuencia de tener una cultura androcéntrica, es decir, hecha y desarrollada sobre las referencias que los propios hombres han entendido como válidas para toda la sociedad. Esa es la razón por la que las mismas conductas que realizan los hombres, por ejemplo, ser un jefe muy exigente que grita a sus empleados y empleadas cuando considera que hay algo que no está bien se entiende como un hombre con criterio y personalidad, pero si es una jefa la que lo hace ser percibe como que es una "histérica y que la responsabilidad sobrepasa su capacidad".
La educación es la clave para transformar los elementos nucleares que permiten asumir esa normalidad, pero también hay que modificar las dinámicas de la socialización para evitar que lo educado en los personal sea metabolizado y transformado en el escenario social.
Un saludo
En respuesta a Miguel Lorente
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Sara Ozores Rodríguez -Buenos días,
En relación a su pregunta, considero que no se quiere asociar el problema con los hombres por una falta de responsabilización. Como estamos viendo, muchos partidos de ultraderecha incluso rechazan la denominación "violencia de género", queriendo depurar el término de cualquier connotación que implique que los responsables son los hombres y las víctimas las mujeres. De la misma manera que las mujeres hemos tomado conciencia históricamente de los problemas acarreados por el patriarcado y hemos protagonizado el movimiento social del feminismo, considero que "los hombres" no han dado este paso, en su mayoría, de tomar conciencia y responsabilidad en lo que les atañe como colectivo responsable de la violencia contra las mujeres. Lo vemos en "pequeños" ejemplos como el no pronunciarse en chats de WhatsApp en los que se están haciendo comentarios vejatorios hacia mujeres, el no alzar la voz con sus amigos cuando están teniendo actitudes machistas con sus parejas, etc. En su mayoría, considero que el colectivo masculino prefiere ver como una manifestación de la monstruosidad a aquellos hombres que cometen femicidios, que son maltratadores,… excepciones, desviaciones de la norma o como queramos llamarlo. Cuando, en realidad, no son más que las manifestaciones últimas y extremas de una violencia cotidiana, sistémica e histórica normalizada que forma parte estructural del sistema.
En relación a su pregunta, considero que no se quiere asociar el problema con los hombres por una falta de responsabilización. Como estamos viendo, muchos partidos de ultraderecha incluso rechazan la denominación "violencia de género", queriendo depurar el término de cualquier connotación que implique que los responsables son los hombres y las víctimas las mujeres. De la misma manera que las mujeres hemos tomado conciencia históricamente de los problemas acarreados por el patriarcado y hemos protagonizado el movimiento social del feminismo, considero que "los hombres" no han dado este paso, en su mayoría, de tomar conciencia y responsabilidad en lo que les atañe como colectivo responsable de la violencia contra las mujeres. Lo vemos en "pequeños" ejemplos como el no pronunciarse en chats de WhatsApp en los que se están haciendo comentarios vejatorios hacia mujeres, el no alzar la voz con sus amigos cuando están teniendo actitudes machistas con sus parejas, etc. En su mayoría, considero que el colectivo masculino prefiere ver como una manifestación de la monstruosidad a aquellos hombres que cometen femicidios, que son maltratadores,… excepciones, desviaciones de la norma o como queramos llamarlo. Cuando, en realidad, no son más que las manifestaciones últimas y extremas de una violencia cotidiana, sistémica e histórica normalizada que forma parte estructural del sistema.
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Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Iñaki Lajud Alastrué -Coincido contigo Sara en lo que dices. Además de la responsabilización, yo estaba pensando en la autocrítica. Nos resulta muy difícil cuestionarnos a nosotros mismos, juzgar nuestras conductas dañinas y admitir que hemos hecho daño o podemos hacerlo. Lo veo con conductas más normalizadas, como conducir sobrepasando el límite, o decir algo machista, nos ponemos a la defensiva rápidamente justificando "es que el límite es muy bajo" o "no era mi intención decir algo machista, era solo una broma". Pues en ese sentido nos será mucho más difícil admitir que los hombres podemos ser violentos, es más cómodo pensar y sostener que la violencia la ejercen tan solo unos pocos tarados, que no tienen nada que ver conmigo, porque yo no me quiero identificar con ese grupo de personas. Así es más fácil ignorar lo estructural y lo sistémico.
En respuesta a Iñaki Lajud Alastrué
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Gracias, Iñaki.
Muy cierto lo que comentas y muy gráficos los ejemplos utilizados. Yo creo que esa continua revisión es importante para lograr una "espontaneidad" y "normalidad" alejada de las influencias del machismo, de lo contrario solo conseguiremos un menor grado de machismo, que resulta adaptativo a las circunstancias, pero no transformador de ellas.
Un saludo
Muy cierto lo que comentas y muy gráficos los ejemplos utilizados. Yo creo que esa continua revisión es importante para lograr una "espontaneidad" y "normalidad" alejada de las influencias del machismo, de lo contrario solo conseguiremos un menor grado de machismo, que resulta adaptativo a las circunstancias, pero no transformador de ellas.
Un saludo
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Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Hola de nuevo, Sara,
Hay dos. cuestiones esenciales en tus palabras:
1. Una de ellas es entender, como explicas, la violencia de género como un proceso. No se trata de una serie de agresiones aisladas que se repiten con más o menos frecuencia y con más o menos intensidad, sino que es una forma de construir la relación de pareja y el papel y posición del hombre y la mujer. Por eso debemos preguntarle a la gente que solo se detiene ante la agresión grave o el homicidio que cuándo desaparece el hombre y comienza el monstruo. No hay tal transformación, sino una transición en la decisión de usar la violencia.
2. La otra es la representación de la estructura de poder y cómo los hombres especialmente nos sometemos a ella. Para muchos hombres es más importante la lealtad al grupo que actuar contra la injusticia que supone la violencia. Y ese mismo modelo, que es una creación cultural, se reproduce en algunas mujeres cuando ven que se están utilizando expresiones y agresiones contra otras mujeres, incluso contra ellas. La razón es similar, se prefiere formar parte del grupo de poder y ser considerada parte de él, que no actuar contra la injusticia y correr el riesgo de que te llamen "feminazi" y no consideren parte del grupo.
Todo ello es lo que debemos transformar, pero como puedes ver el marco cultural es clave en todo el proceso.
Un saludo
Hay dos. cuestiones esenciales en tus palabras:
1. Una de ellas es entender, como explicas, la violencia de género como un proceso. No se trata de una serie de agresiones aisladas que se repiten con más o menos frecuencia y con más o menos intensidad, sino que es una forma de construir la relación de pareja y el papel y posición del hombre y la mujer. Por eso debemos preguntarle a la gente que solo se detiene ante la agresión grave o el homicidio que cuándo desaparece el hombre y comienza el monstruo. No hay tal transformación, sino una transición en la decisión de usar la violencia.
2. La otra es la representación de la estructura de poder y cómo los hombres especialmente nos sometemos a ella. Para muchos hombres es más importante la lealtad al grupo que actuar contra la injusticia que supone la violencia. Y ese mismo modelo, que es una creación cultural, se reproduce en algunas mujeres cuando ven que se están utilizando expresiones y agresiones contra otras mujeres, incluso contra ellas. La razón es similar, se prefiere formar parte del grupo de poder y ser considerada parte de él, que no actuar contra la injusticia y correr el riesgo de que te llamen "feminazi" y no consideren parte del grupo.
Todo ello es lo que debemos transformar, pero como puedes ver el marco cultural es clave en todo el proceso.
Un saludo
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Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Adriana Fontán Larrondo -Buenas noches. Pienso que es muy significativa la dificultad para ubicar el problema de la violencia de género como un problema de los hombres que afecta a las mujeres. Darle la vuelta, supone que los hombres puedan reconocerse como responsables y se asuma entonces una reflexión acerca de los comportamientos violentos. Las resistencias a una mirada reflexiva y madura sobre el problema, pienso que responden a propias lógicas de la sociedad patriarcal, que operan en el doble sentido de culpabilizar a las mujeres ("algo habrá hecho", "se lo merecía") y ubicar al hombre en posición de victima, justificándolo ("no tuvo alternativa"). Creo que es parte del guión patriarcal, que se revela ante la posibilidad de desarmar sus lógicas de funcionamiento.
En respuesta a Adriana Fontán Larrondo
Re: Actitud social ante ale protagonismo de los hombres en la violencia
de Miguel Lorente -Hola de nuevo, Adriana.
Coincido en que es importante replantear muchas cosas sobre la forma de argumentar y avanzar en todo lo relacionado con la violencia contra las mujeres, sobre todo porque el contexto y las circunstancias han cambiado conforme las hemos hecho cambiar, precisamente, al poner el foco en la desigualdad, la discriminación y la violencia contra las mujeres. Por muy potentes que sean las ideas sobre la esencia del tema hay que adaptarlas e incorporar nuevas formas de explicar y comunicar la realidad, porque esta ha cambiado y porque las personas que forman parte de ella también se comunican y utilizan referentes nuevos.
Todo ello no significa renunciar a ideas o mensajes que forman parte del conocimiento que tenemos sobre la VG y de la experiencia ganada, pero del mismo modo que cuando se expresaron por primera vez esas ideas había otras previas que fueron "desplazadas", ahora tenemos que acompañar con nuevas referencias que amplíen y enriquezcan todo el escenario para que se entienda el significado, no solo el resultado, de la VG, y se facilite la implicación para erradicarla.
Un saludo
Coincido en que es importante replantear muchas cosas sobre la forma de argumentar y avanzar en todo lo relacionado con la violencia contra las mujeres, sobre todo porque el contexto y las circunstancias han cambiado conforme las hemos hecho cambiar, precisamente, al poner el foco en la desigualdad, la discriminación y la violencia contra las mujeres. Por muy potentes que sean las ideas sobre la esencia del tema hay que adaptarlas e incorporar nuevas formas de explicar y comunicar la realidad, porque esta ha cambiado y porque las personas que forman parte de ella también se comunican y utilizan referentes nuevos.
Todo ello no significa renunciar a ideas o mensajes que forman parte del conocimiento que tenemos sobre la VG y de la experiencia ganada, pero del mismo modo que cuando se expresaron por primera vez esas ideas había otras previas que fueron "desplazadas", ahora tenemos que acompañar con nuevas referencias que amplíen y enriquezcan todo el escenario para que se entienda el significado, no solo el resultado, de la VG, y se facilite la implicación para erradicarla.
Un saludo