Hemos visto que proteger el sistema de regadío en su conjunto es clave y que, por ahora, la herramienta principal que tenemos es declararlo Patrimonio Cultural. En la práctica, sin embargo, los sistemas históricos y tradicionales de regadío no se reconocen como un todo, sino que se tratan de forma segregada: se protegen o bien elementos físicos sueltos (norias, presas, acueductos, puentes, acequias…) o bien solo la dimensión inmaterial (normas de riego, turnos de agua, conocimientos de los regantes…).
Busca un ejemplo real (de este módulo u otro que encuentres por internet) en el que se declare patrimonio solo una parte del sistema de riego (solo lo material o solo lo inmaterial), y responde a estas tres preguntas:- ¿Qué se ha declarado patrimonio?
- ¿Qué otros elementos del sistema de riego se dejan fuera y no se protegen en ese caso?
- ¿Qué se pierde o se ve debilitado al proteger solo esa parte? ¿el paisaje, la agricultura, la gobernanza, los saberes…?
Podremos así reflexionar sobre qué cambiaría si en lugar de proteger solo piezas sueltas se reconociera a todo el sistema de riego (puntos de captación, red de canales, gestión comunitaria, saberes, espacios culturales… ) como Patrimonio Cultural.
¡Anímate a participar!