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Foro del Módulo 4

Leyendo entre líneas la “modernización del regadío”

Leyendo entre líneas la “modernización del regadío”

de Estefanía Fernández Fernández - Número de respuestas: 2

Compara estas noticias para identificar contradicciones en cómo se presenta la “modernización” del regadío:

👉 La modernización de regadíos no ahorra agua y empeora la sequía, WWF España 

👉 La sequía avanza en Almería: gran parte de la provincia está en “emergencia” por la escasez de agua, elDiario.es

👉 El manantial del desierto de Tabernas se seca: la sobreexplotación amenaza la supervivencia del milenario río Aguas, elDiario.es


Y responde a estas preguntas para el debate:

  • ¿En qué se contradicen las noticias?
  • ¿Cuándo dicen que la modernización “ahorra agua” y cuándo se dice que “no ahorra” o “empeora la sequía”?
  • ¿Qué intereses o actores defendiendo cada discurso aparecen entre líneas?
  • Si tuvieras que definir una “modernización buena” para tu territorio, ¿qué criterios pondrías?


En respuesta a Estefanía Fernández Fernández

Re: Leyendo entre líneas la “modernización del regadío”

de Patricio Jesús Quintanilla Arroyo -
1. ¿En qué se contradicen las noticias?
Las tres noticias no se contradicen entre sí de forma ilógica, sino que muestran una contradicción sistémica entre el discurso habitual sobre la modernización del regadío y sus efectos reales sobre el territorio.
· Por un lado, WWF España afirma que la modernización no ahorra agua y agrava la sequía. Es decir, lo que se vende como solución técnica es en realidad un problema estructural.
· Por otro lado, las dos noticias de elDiario.es describen una situación de emergencia hídrica en Almería y el secado de un manantial milenario por sobreexplotación. No mencionan directamente la modernización, pero la convierten en el contexto silencioso donde esa modernización ha fracasado.
La contradicción no es entre las noticias, sino entre lo que promete la modernización y lo que ocurre en la realidad: si realmente ahorrara agua, no habría sequía agravada ni manantiales secos.
2. ¿Cuándo dicen que la modernización “ahorra agua” y cuándo que “no ahorra” o “empeora la sequía”?
Dicen que “ahorra agua” cuando se analiza exclusivamente la parcela de riego: menos pérdidas por filtraciones, menos evaporación, mayor控制 sobre el agua aplicada al cultivo. Ese es el discurso habitual de:
· Ingenieros agrónomos que miden eficiencia en parcela.
· Administraciones que evalúan proyectos subvencionados.
· Empresas de tecnología de riego.
Dicen que “no ahorra” o “empeora la sequía” cuando se analiza el conjunto de la cuenca o del acuífero. Allí ocurre lo siguiente:
· El agua “ahorrada” en una parcela se usa para regar más superficie o cultivos más exigentes.
· Las pérdidas que se eliminan (filtraciones, escorrentías) antes recargaban acuíferos y manantiales; al eliminarlas, se secan las fuentes naturales.
· El resultado es un mayor consumo total de agua y una menor disponibilidad para los ecosistemas.
En el caso de Almería y el río Aguas, la modernización ha permitido expandir el regadío intensivo hasta el punto de extraer más agua de la que el sistema puede regenerar, secando manantiales como el de Tabernas.
3. ¿Qué intereses o actores defendiendo cada discurso aparecen entre líneas?
Detrás del discurso de que la modernización “ahorra agua” se encuentran:
· Comunidades de regantes que quieren mantener o aumentar su producción sin reducir hectáreas.
· Grandes agricultores y cooperativas dedicadas a cultivos intensivos de alto valor (frutos rojos, almendro, olivar intensivo), que necesitan justificar el acceso al agua.
· Empresas de tecnología de riego que venden sistemas de goteo, tuberías, sensores y telecontrol, y que se benefician directamente de los fondos de modernización.
· Administraciones agrarias que utilizan la modernización como bandera de política pública y como vía para absorber fondos europeos (PAC, Next Generation).
· Bancos y fondos de inversión que financian la reconversión de regadíos.
Detrás del discurso crítico (la modernización no ahorra o empeora la sequía) se sitúan:
· WWF España y otras ONG ambientales (Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife), que aportan estudios hidrológicos.
· Hidrogeólogos y científicos que demuestran que la eficiencia en parcela reduce la recarga de acuíferos y seca manantiales.
· Poblaciones locales y pequeños agricultores que ven cómo bajan los niveles de pozos tradicionales y desaparecen fuentes naturales.
· Periodismo de investigación (como elDiario.es) que contrasta el discurso oficial con la realidad sobre el terreno.
· Movimientos por el derecho al agua y la recuperación de caudales ecológicos, que defienden límites al regadío.
Entre líneas, el término “modernización” funciona como un marcador ideológico: quien lo usa como solución evita hablar de límites al crecimiento agrícola y de redistribución del agua. El conflicto real es entre un modelo que maximiza la producción privada y otro que defiende la sostenibilidad de los bienes comunes.
4. Si tuvieras que definir una “modernización buena” para tu territorio, ¿qué criterios pondrías?
Una modernización del regadío que fuera realmente buena (y no una trampa de eficiencia) debería cumplir estos criterios, ordenados de lo más a lo menos evidente:
1. No aumentar la superficie total regada – ni una hectárea más. La modernización no puede servir para ampliar el regadío, solo para mejorar lo existente.
2. Respetar los caudales ecológicos – antes de cualquier proyecto, medir cuánta agua necesita el río, manantial o acuífero para no degradarse, y asegurar que no se extrae por encima de ese límite.
3. Reducir el consumo absoluto de agua en la cuenca, no solo las pérdidas en parcela. Eso implica que la modernización debe ir acompañada de una reducción de derechos de extracción.
4. Priorizar cultivos adaptados a la escasez – no se moderniza para plantar más almendros, pistachos o frutos rojos en zonas áridas, sino para mantener cultivos de bajo consumo o de secano mejorado.
5. Reutilización y recarga artificial de acuíferos – la tecnología debe orientarse a devolver agua al territorio, no solo a extraerla con más precisión.
6. Control social y transparencia – contadores en todos los pozos y parcelas, datos abiertos en tiempo real, participación de la ciudadanía y de los ecologistas en la gestión.
7. Evaluación independiente antes y después – ningún proyecto se aprueba sin un estudio hidrológico de cuenca que prediga el efecto real, y sin una auditoría posterior que mida si se ahorró agua o se consumió más.
En definitiva: una modernización buena no es la que hace más eficiente el despilfarro, sino la que ayuda a vivir dentro de los límites del agua disponible.
En respuesta a Patricio Jesús Quintanilla Arroyo

Re: Leyendo entre líneas la “modernización del regadío”

de Estefanía Fernández Fernández -
Muchas gracias por tu amplia respuesta, Patricio.

De lo que se trata aquí es de la necesidad de leer críticamente y reflexionar ante éstas y otras noticias y medidas que reflejan una tensión entre el discurso oficial de "modernización" y la realidad territorial (ambiental, social, cultural, paisajística...), así como ir incorporando al discurso argumentaciones que estamos tratando en este MOOC. Aquí podemos incluir desde visibilizar y reconocer los valores y servicios ecosistémicos que los regadíos tradicionales generan para la sociedad, hasta conceptos amplios como el de eficiencia muntifuncional (más allá de la productivista) o el empleo del término de "tecnificación" en lugar de modernización, que, como añades, puede incorporar otros factores, y sin olvidar los sociales que son de suma importancia (cohesión, arraigo, capacidad de decisión sobre propios recursos, participación social, afianzamiento del mundo rural..).

Seguimos leyendo tus reflexiones en el foro. Continuamos!