Tratando de responder a la primera pregunta, no hablaría tanto de acceso a la "verdad", porque ni uno ni otro método se acercan, salvo por casualidad, a lo que pueda suceder en el futuro, pero sí como se diferencian en la clase de gente que puede acceder a ellas. Frente a los "elegidos" que pueden realizar adivinaciones intuitivas, los augures son simplemente un trabajo que se puede enseñar y que por tanto permite distribuir la posible riqueza que proceda de la adivinación. La mántica intuitiva pertenece al templo, la deductiva pertenece a la gente o a quien pueda permitir los servicios. Es algo así como una "democratización" del futuro.