En esta actividad os invitamos a profundizar en una de las manifestaciones religiosas más significativas del mundo grecorromano: la mántica, es decir, el arte de la adivinación. Como habéis visto en los materiales, esta práctica ocupó un lugar central en la vida antigua, ya que permitía consultar la voluntad divina antes de tomar decisiones personales, políticas o militares.
A partir del tratado De Divinatione de Cicerón y de los ejemplos estudiados, sabemos que los antiguos distinguían entre la mántica inductiva, basada en la observación e interpretación de signos, y la mántica intuitiva o inspirada, vinculada a la posesión divina y a la profecía. Esta distinción nos permite comprender mejor no solo las creencias religiosas de la Antigüedad, sino también la necesidad humana, todavía vigente, de buscar explicaciones sobre el futuro y de dotar de sentido a lo incierto.
Os proponemos reflexionar sobre esta cuestión y compartir vuestra opinión en el foro con las siguientes preguntas:
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¿Hasta qué punto la oposición entre mántica inductiva y mántica intuitiva refleja no solo una clasificación de técnicas adivinatorias, sino también dos modelos diferentes de acceso a la verdad y de mediación entre lo humano y lo divino?
Más allá de su supuesta eficacia predictiva, ¿qué factores explican la autoridad cultural y la persistencia de las prácticas adivinatorias en la sociedad grecorromana, incluso frente al escepticismo y la crítica intelectual?
En vuestra intervención, procurad relacionar las ideas del tema con algún ejemplo concreto de los materiales y, si lo consideráis oportuno, podéis establecer también un vínculo con prácticas actuales como el horóscopo, el tarot o los juegos de azar.
Esperamos vuestras reflexiones.
(Editado por Minerva Alganza Roldán - envío original sábado, 14 de marzo de 2026, 08:54)
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