
Fuente de la Ninfa (Paseo de la Bomba. Granada): El nombre le viene de la figura femenina situada en el centro de la fuente. Según la mitología griega, las Ninfas, hijas de Zeus, tenían bajo su protección los manantiales de agua.

Fuente de los Gigantones (Plaza Bibrambla, Granada):
Tiene un marcado carácter simbólico y mitológico. Consta de un pilón o «mar» en la base, dos fuentes y un remate. Está rodeada con una verja y un pequeño jardín.
La pila de la base o «mar» tiene formas redondeadas que semejan un trébol de cuatro hojas. Del fondo del «mar» sale un pilar de base cuadrada con decoración de bajos relieves: el Sol, la Luna, la Iglesia y el Corazón. Alrededor del pilar hay cuatro figuras humanas con caras grotescas, las caras representan al pecado, con el antebrazo sobre la cabeza, que sirven para sostener la taza que hay sobre ellas. Estos personajes tiene entre sus pies peces y de sus bocas salen caños de agua.
La primera taza es lisa y como elemento decorativo posee cuatro mascarones con caños por los que sale el agua. Estos caños se alternan con los que salen de las bocas de los Gigantes. Del centro de la taza sale un pilar en el que encontramos relieves de mujeres semidesnudas con niños. Estas figuras femeninas representan la fecundidad y la abundancia.
El remate es de lo más elaborado de la fuente. Primero nos encontramos con un pilar decorado con relieves de angelotes. Después hay como un bulbo de flores en el tenemos cuatro mascarones con caño que vierten agua y, rematando todo, una escultura del dios Neptuno con tridente en una mano y con la otra señalando el cielo. Aunque esto no es cierto del todo, la escultura se encontró en una iglesia enclavada donde está actualmente el catastro. Era la representación de Jesús cargando al cordero, pero estaba la figura estaba mutilada, entonces decidieron colocarla donde está ahora y añadirle un tridente y de forma equivocada se cree que es el dios Neptuno.

Fachada de la Casa de los Tiros (Granada): En la fachada hay cuatro esculturas que representan a héroes como Jasón y Héctor (arriba) y Hércules y Teseo (abajo). En medio está el dios Mercurio y también está Cerbero, el perro de tres cabezas guardián de los infiernos, que está detrás de Hércules. Y es que en las mansiones renacentistas españolas se utilizaba la mitología clásica para desplegar un discurso simbólico destinado a ensalzar las virtudes de sus propietarios.