Por hacer un repaso que pudiera resultarnos más cercano, aunque quizá no tan brillante, me he centrado en nuestra ciudad para esta actividad. Es evidente que la presencia
de la mitología clásica no tienen un gran peso en Granada, al menos en una primera impresión, dada
su fuerte impronta andalusí y nazarí, aunque ciertamente vamos a encontrar más ejemplos que los que pudiéramos pensar inicialmente.
Comenzando por su callejero, es curioso que su escasísima presencia se limita a zonas modernas de la ciudad: aparte
de la calle Neptuno (antes conocida como Prolongación de
Recogidas y convertida hoy en un importante tramo de entrada a la ciudad desde
la rotonda del mismo nombre que conecta con la circunvalación), solo encontramos
tímidos ejemplos en la Zona Norte (calles Zeus y Apolo) y en La Chana (calles
Minerva y Hércules).
Todavía en la Granada contemporánea,
conviene señalar, por el contrario, una cierta presencia de la mitología
clásica en el eje de la Gran Vía, esa amplia calle que la incipiente burguesía
granadina se hizo construir a costa de derribar estrechas calles y antiguos edificios
del Boquerón y de Elvira. El evidente influjo francés en dicha calle ha hecho que,
vía neoclasicismo, aún podamos encontrar en ella algunos elementos deudores de
lo grecorromano: además de elementos arquitectónicos, y por lo que a nosotros
nos interesa, en la Gran Vía tenemos la tienda de antigüedades Juno y, sobre
todo, la cafetería Olympia, ubicada en los bajos de lo que fue el Coliseo
Olympia (1920-1970), un local para teatro y cine que, con sus 1.500 butacas, fue
uno de los más importantes de España hasta cerca de los años 50. Por cierto,
que Granada tampoco se libró del uso los nombres de dioses para locales de cine,
como el cine Apolo en el Zaidín (1961-1980).

Coliseo Olympia
No obstante, la presencia más
importante de la mitología clásica en Granada tuvo su momento con Carlos V, en su
afán de reurbanizar desde el clasicismo italianizante la ciudad que sus abuelos
había conquistado hacía solo 35 años. El trazado mismo de la nueva ciudad, sus
palacios y edificios públicos van a poblarse de dichos elementos. Podemos citar
como uno de sus ejemplos más significativos la presencia de las esculturas de Hércules, Teseo, Mercurio, Jasón y Héctor en la Casa de los Tiros, notable palacio renacentista cuyos moradores
originales eran los Venegas, un linaje de conversos al cristianismo descendientes
de Yusuf I, siendo su fundador Pedro de Granada, primo de Boabdil.

Fachada de la Casa de los Tiros
Mención especial acaso merezcan
las fuentes y pilares de Granada, una ciudad donde, merced a la presencia
arábigo-andalusí, el agua ha sido un elemento definidor. Recordemos, nuevamente
ligado a Carlos V, el pilar que lleva su nombre a la entrada del palacio de la
Alhambra. El muro sobre el que se apoya presenta cuatro medallones (algunos muy
deteriorados) con motivos mitológicos (Hércules matando a la Hidra, el
Vellocino de Oro, Apolo persiguiendo a Dafne) o legendarios (Alejandro Magno
sobre Bucéfalo). Centrándonos ya en el pilar, los mascarones de sus tres caños
son alegorías mitológicas de los tres ríos de Granada —Genil, Darro y Beiro—,
como también son motivos alegóricos clásicos (aunque no mitológicos) los que
aparecen en el Pilar del Toro, hoy en plaza de Santa Ana.

Pilar de Carlos V con los tres ríos
de Granada (en el lienzo del muro, medallones mitológicos)
(Por cierto, que esa
mitologización nacional de los ríos llevó a escribir una Fábula del Genil al
antequerano Pedro Espinosa, amigo y maestro, a su vez, del granadino Pedro Soto
de Rojas, que vivió en el Albaicín en un antiguo conjunto de viviendas que
convirtió en una sola residencia con jardín conocida como Casa de los
Mascarones, debido a la presencia en su fachada de esos elementos decorativos clasicistas
que podemos relacionar con deidades mitológicas. En esa misma vivienda
residirá y trabajará casi un siglo después el escultor bastetano José de
Mora.)

Casa de los Mascarones (en la lista roja
del patrimonio)
Finalmente, acaso la fuente de
Granada con mayor presencia de elementos mitológicos sea la conocida como
Fuente de los Gigantones, actualmente emplazada en la plaza de Bib-rambla: una
elaborada fuente con tres tazas, una primera que sirve de base para los cuatro ‘gigantones’
que, a modo de atlantes, sostienen sobre sus cabezas, y apoyada en uno de sus
brazos, la segunda taza, sobre la cual se asienta un pilar que sostiene la
tercera y última taza, rematada por una escultura de Neptuno. A sus pies, al
igual que en la tercera y la segunda taza, cuatro mascarones arrojan por la
boca sendos chorros de agua que caen a la taza inferior.

Fuente de los Gigantones (o de Neptuno)