¡Hola! Me ha gustado leer tu análisis, sobre todo porque has puesto el foco en algo que a mí también me llama la atención, que es cómo el mito deja de ser una fábula moral sobre la vanidad para convertirse en un espejo (nunca mejor dicho) de las grietas del sujeto contemporáneo.
Me quedo con la idea que apuntas sobre Pasolini y ese "doble inquietante". Como futura traductora, me hace pensar en la extrañeza que a veces sentimos al enfrentarnos a nuestra propia voz en otro idioma: ¿ese que habla soy yo o es otro? Esa incomodidad de no coincidir con uno mismo que tú señalas me parece muy potente. Y lo de Martín Vivaldi me ha llegado especialmente: un Narciso que ya no es castigado, sino que busca.
Gracias por compartirlo, es muy interesante.
Me quedo con la idea que apuntas sobre Pasolini y ese "doble inquietante". Como futura traductora, me hace pensar en la extrañeza que a veces sentimos al enfrentarnos a nuestra propia voz en otro idioma: ¿ese que habla soy yo o es otro? Esa incomodidad de no coincidir con uno mismo que tú señalas me parece muy potente. Y lo de Martín Vivaldi me ha llegado especialmente: un Narciso que ya no es castigado, sino que busca.
Gracias por compartirlo, es muy interesante.