Las obras teatrales que Lorca escribe entre 1922 y 1926, años en los que no estrena nada, responden, como otras posteriores, a su concepción poética del teatro y a su comprensión del mismo como espectáculo total, en el que la palabra se articula con la mímica, la danza y la música. Resulta muy conocida su idea, formulada en 1936, de que el teatro «es la poesía que se levanta del libro y se hace humana». A lo que añade a continuación:
El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre."