El agua, además de ser un recurso vital para el ser humano y la agricultura, también ha sido una fuente de energía mecánica aprovechada desde antaño. La fuerza del agua en movimiento se ha empleado para poner en marcha distintos mecanismos, transformando la energía hidráulica en molienda, golpeo, generación de electricidad…
Molinos hidráulicos
Estos utilizan la fuerza del agua para hacer girar una rueda o eje que transmite el movimiento a piedras o prensas.
Dependiendo de su función, podemos encontrar diferentes molinos:
- Harineros: transforman la energía del agua en movimiento rotativo para moler el grano y obtener harina. Funcionaban mediante ruedas hidráulicas que transmitían el movimiento a las piedras de molino.
- Almazaras: en estos molinos se trituraba la aceituna para extraer aceite, combinando fuerza mecánica y prensado tradicional.
- Molinos de pólvora: utilizados para triturar y mezclar componentes de la pólvora, aprovechando la fuerza constante del agua para mover el mecanismo con seguridad y eficacia.
Batanes
Máquinas utilizadas para afinar tejidos o paños, donde el agua hacía funcionar grandes mazos de madera que golpeaban de forma repetida el material.
- RECONSTRUCCIÓN de un BATÁN o PISA tradicional. Así fue su restauración paso a paso en la actualidad.
Martinetes
Similares a los batanes, pero centrados en el trabajo del metal, para forjar herramientas o piezas de hierro, moviendo grandes mazos metálicos mediante un sistema de bielas y ruedas hidráulicas.
Centrales hidroeléctricas
Ya en época más reciente, algunos sistemas tradicionales de riego, incorporaron centrales hidroeléctricas que aprovechaban el caudal de las acequias para generar electricidad, siendo capaces de suministrar energía local para alumbrado, maquinaría agrícola…