Como sabemos, la Inteligencia Artificial es un campo muy amplio que abarca un gran abanico de disciplinas. Dentro de los videojuegos tenemos principalmente varias aplicaciones:
Comportamiento de NPCs competitivos
La aplicación principal de la IA en videojuegos se refiere a la implementación del comportamiento de NPCs que intentan ser efectivos/competitivos en el juego, normalmente como rivales/enemigos del jugador y algunas veces como compañeros del mismo (en equipos) (Yannakakis y Togelius, 2018). Por tanto, los NPCs (también llamados bots), serán agentes inteligentes autónomos, que intentarán vencer al jugador o colaborar con él para vencer a otros (jugadores o NPCs). La IA de este tipo debe gestionar el comportamiento de todos los NPCs que haya en el juego, siguiendo normalmente estrategias o implementaciones diferentes, es decir, distintos enemigos tendrán distintos comportamientos como, por ejemplo, en un juego de la saga Zelda, cada enemigo sigue un patrón y reglas diferentes de ataque y defensa.
Comportamiento de NPCs creíbles
Con otro enfoque, la IA permite que los NPCs actúen de manera autónoma y “realista”, adaptándose a las acciones del jugador y simulando emociones o motivaciones (Asensio et al., 2014). Un juego como The Last Guardian, nos hace compañeros de una criatura similar a un dragón, que se comporta de manera “creíble” para crear vínculos con ella. Del mismo modo, en The Last of Us, el protagonista (Joel), al que controla el jugador, debe “cuidar” de una niña (Ellie) controlada por la máquina. Ésta muestra un comportamiento realista (human-like) y transmite sentimientos y emociones para que el jugador sienta que realmente es una persona que depende de él. En ambos casos, estos personajes no siguen patrones predefinidos, sino que responden al entorno y al contexto del juego.
Generación Procedural de Contenidos
Conocida como PCG (Procedural Content Generation) (Hendrikx et al., 2013), esta línea utiliza IA para crear contenido de forma automática, como niveles, mapas, ítems, historias e incluso personajes. La idea es aumentar la duración de los juegos, así como su novedad, sorpresa y adaptación al jugador. En Minecraft, los mundos son generados aleatoriamente, ofreciendo una experiencia única cada vez que se juega. Además, juegos como Hades combinan generación procedural con diseños manuales para garantizar tanto variedad como calidad en la experiencia. Existen incluso varios juegos que aplican esta rama de la IA para generar casi la totalidad de su contenido, por ejemplo, No Man’s Sky (Figura 4), en el que la generación procedural permite la creación de ecosistemas completos, con flora y fauna únicas en cada planeta.
Narrativas dinámicas
La IA permite crear historias que cambian en tiempo real según las decisiones del jugador. Detroit: Become Human utiliza algoritmos para ramificar su narrativa según las elecciones que vaya tomando el jugador y así ofrecer finales diversos. Este enfoque permite que los jugadores experimenten una narrativa que se sienta orgánica y personalizada, aumentando la rejugabilidad y el impacto emocional.
Adaptación a las habilidades del jugador
La IA puede analizar el estilo y habilidad del jugador para ajustar la dificultad del juego. En Resident Evil 4, el sistema "Dynamic Difficulty Adjustment" incrementa o reduce la dificultad dependiendo de cómo juega el usuario. Otro ejemplo sería Left 4 Dead, juego en el que el "Director de IA" ajusta la cantidad y tipo de enemigos para mantener una experiencia desafiante pero equilibrada. Este sistema también introduce variaciones en la narrativa y la atmósfera del juego, asegurando que cada partida sea única.
Reconocimiento de voz y lenguaje natural
Con el uso de procesadores de lenguaje natural, los juegos pueden interpretar comandos de voz y generar respuestas coherentes (Zagal et al., 2012). The Elder Scrolls V: Skyrim incluye mods (modificaciones que hacen programadores sobre el juego, posteriormente a su lanzamiento) que permiten a los jugadores interactuar verbalmente con NPCs. Juegos futuros podrían integrar esta tecnología para ofrecer experiencias más inmersivas, permitiendo que los jugadores conversen con personajes como lo harían en la vida real.