Introducción
De una manera informal, es posible definir las interfaces de usuario (UI, User Interfaces) como aquellas que nos permiten interactuar con los dispositivos que componen la infraestructura IoT para supervisarlos, monitorizar el estado y modificar su comportamiento. En otras palabras, son los cacharros, programas o aplicaciones que nos comunican con las máquinas sin tener que escribir programas (código).
Las UIs juegan un rol crucial en lo que se denomina: experiencia de usuario (notado UX, User eXperience). La definición de este concepto no es única y en [1] hay disponible una lista. No obstante, en términos generales, se puede afirmar que esta UX es algo subjetivo y concreto de un individuo que no concierne únicamente a la interfaz de usuario y también incluye otros elementos como las expectativas e imagen corporativa entre muchos otros.
Aunque hay bibliografía e incluso hay un estándar al respecto: ISO 9241 [7], este área en el campo de IoT todavía está en una fase inicial que debe madurar. Hay que proceder con cautela ya que hay más dimensiones (dispositivos especializados, sistemas hardware y software heterogéneos, tipos de usuarios, etc.) que en una aplicación web clásica o webapp para smartphone. Si no se tienen en cuenta estas dimensiones como un todo, es posible llegar a hacer interfaces de usuario correctas de manera independiente (y es posible que ni eso) pero generar una experiencia de usuario incorrecta desde un punto de vista global [3]. Este hecho se denomina con el tecnicismo de interusabilidad. Valga como ejemplo de complejidad que hay que abordar, el hecho de que las acciones que se ejecuten en el mundo real no podrán deshacerse fácilmente (o quizá nunca) como sí ocurre por lo general con un sistema software.