Durante la primera década del siglo XXI, se empezó a dar importancia a la participación, a los procesos de toma de decisiones y, especialmente, a los desequilibrios en el reparto del poder en la toma de estas decisiones. También se empezó a hablar de la diferencia entre poner normas y conseguir que estas normas sean aceptadas y llevadas a cabo por los sectores sociales implicados. Es decir, se empezó a hablar de “gobernanza”. El término gobernanza empezó a tomar mucha relevancia, y a usarse en muchos contextos, incluido el uso y conservación de recursos naturales. Actualmente, se entiende que gobernanza y gestión están interrelacionados, y que ambos aspectos han de cuidarse y tenerse muy en cuenta para alcanzar los objetivos deseados en un sistema.