La carga de enfermedades sensibles al clima es mayor para las poblaciones más pobres. Por ejemplo, la tasa de mortalidad per cápita para enfermedades transmitidas por vectores es casi 300 veces mayor en las naciones en desarrollo que en las regiones desarrolladas, tanto por ser dichas enfermedades más frecuentes en climas tropicales de muchos países en desarrollo, como por los bajos niveles de desarrollo socioeconómico y cobertura sanitaria en esas áreas. Además, el riesgo de enfermedades transmitidas por vectores es típicamente mucho mayor para la gente pobre de una población, tanto debido a las peores condiciones sociales y medioambientales que sufren (por ejemplo, alojamientos de peor calidad y cercanos a zonas reproductivas de vectores), como por la carencia de acceso a servicios e intervenciones preventivas y curativas de la salud (Campbell-Lendrum et al. 2015). Se estima que importantes factores socioeconómicos, de desarrollo económico y de intervención podrían compensar las tendencias inducidas por el cambio climático en la extensión de enfermedades transmitidas por vectores (Caminade et al. 2019). En cualquier caso, los riesgos para la salud debidos a cambios climáticos diferirán entre países que hayan o no desarrollado infraestructuras sanitarias (Githeko et al. 2000).
5.2 Efectos de pobreza y condiciones sanitarias
Obra publicada con Licencia Creative Commons Reconocimiento No comercial Compartir igual 4.0