¡Hola, Irene!
A mí me apasionan la autoficción y, en general, las escrituras del yo.
Para Manuel Alberca, la autoficción se sitúa en una zona ambigua entre la autobiografía y la novela. El autor comparte su identidad nominal con el narrador y protagonista de la historia, pero presenta su relato bajo el signo de la ficción, de modo que el lector no puede establecer con certeza dónde termina lo vivido y dónde comienza lo inventado.
Las tres autoras que mencionas me gustan mucho, aunque no tengo claro hasta qué punto podemos considerar autoficciones sus obras. El caso de Annie Ernaux me parece fascinante porque su escritura desborda las fronteras entre lo literario, lo autobiográfico o las memorias.
Diría que ella se distancia de la literatura entendida como imaginación. En El acontecimiento, por ejemplo, reconstruye la experiencia de un aborto clandestino que vivió en la Francia de los años sesenta mediante una escritura sobria, contenida y casi documental. Esa experiencia parte de algo realmente vivido por ella. Ahora bien, el texto no nos llega a los lectores de manera inmediata: se reconstruye desde el presente de la escritura, se selecciona, se organiza y se transforma en relato. Quizá su dimensión literaria no resida tanto en inventar o imaginar lo sucedido como en la forma de narrarlo y en la mirada que proyecta sobre lo vivido.
¿Qué pensáis? ¿Cuál es vuestra experiencia con estas autoras u otras que hayáis leído?