¡Buenas!
En este módulo hemos visto que para valorar el riesgo de transmisión de un patógeno no basta con saber cuántos mosquitos hay en una zona. También importa qué especies están presentes, de qué animales se alimentan o qué capacidad tienen para transmitir un virus, entre otros factores. Hemos visto, además, como las herramientas -ómicas nos permiten conocer mejor algunas de estas diferencias entre especies y poblaciones, y entender mejor cómo responden los mosquitos frente a los patógenos.
¿Creéis que encontrar muchos mosquitos en una zona implica necesariamente un mayor riesgo de transmisión de enfermedades? ¿Qué otros factores deberíamos tener en cuenta para valorar ese riesgo? Buscamos respuestas razonadas, que podamos discutir en conjunto, no tengáis miedo de equivocaros.
Podéis pensar, por ejemplo, en la especie de mosquito, sus preferencias alimentarias, su competencia vectorial o la información que pueden aportar las herramientas moleculares y aplicarlo a algún caso de transmisión que conozcáis u os interese.
Vamos a hacerlo juntos