1. ¿Qué elementos de Patrimonio Cultural Inmaterial identificas (saberes, normas, usos, modos de expresión, objetos muebles, inmuebles, espacios asociados…)?
El Acto del Trallo es un ejemplo magnífico de cómo lo inmaterial y lo material se funden en un sistema de regadío tradicional. Los elementos que identifico son los siguientes:
· Saberes (inmaterial): Conocimiento hidráulico acumulado durante generaciones sobre el caudal de la acequia madre, los tiempos de riego necesarios para cada parcela, el comportamiento del río Ebro y la capacidad de infiltración del suelo. También incluye la memoria de sequías y abundancias, que ha moldeado las reglas del reparto.
· Normas (inmaterial): El propio ritual establece un sistema normativo explícito: quiénes tienen derecho al agua, en qué orden, durante cuánto tiempo y bajo qué sanciones si se incumple. Estas normas no están escritas en un código legal abstracto, sino que se performan y renuevan cada año en el acto público, lo que les otorga legitimidad comunitaria.
· Usos y prácticas (inmaterial): La celebración anual en dos fechas concretas (21 de abril en Pedrola y 20 de mayo en Figueruelas) convierte el reparto del agua en un acontecimiento social. Los regantes se reúnen, discuten, acuerdan y ejecutan simbólicamente la distribución. Es una práctica que combina utilidad agrícola y cohesión grupal.
· Modos de expresión (inmaterial): La oralidad juega un papel central: el acto se transmite de padres a hijos, las reglas se recitan o enuncian en voz alta, y probablemente existen expresiones, dichos o fórmulas verbales específicas que acompañan el ritual ("trallar", voz de origen incierto pero cargada de tradición). También hay un lenguaje gestual y simbólico propio.
· Objetos muebles (material): Aunque la descripción no los detalla, es probable que se utilicen elementos como varas de medir, piedras para marcar turnos, un libro de actas de la Hermandad, cantoneras o incluso el "trallo" (una pieza de madera o cuerda que sirve para regular la apertura o cierre de compuertas). Estos objetos son soportes físicos de la tradición inmaterial.
· Bienes inmuebles (material): La Acequia madre de Pedrola y el Cascajo es una infraestructura hidráulica histórica. El Partidero de Almisén es el punto clave donde se bifurca el agua, y su diseño constructivo (probablemente en piedra y mortero) condiciona todo el sistema de reparto.
· Espacios asociados (mixto): El propio partidero se convierte en un lugar de memoria y encuentro anual. También los municipios de Pedrola y Figueruelas son espacios donde se celebra la fiesta antes o después del acto. Estos espacios no son neutros: están cargados de significado simbólico porque allí se renueva cada año el pacto del agua.
2. ¿Qué te llama más la atención de este ritual como solución a conflictos?
Me llama poderosamente la atención tres aspectos:
a) La publicidad del acto. No es un acuerdo privado entre unos pocos ni un decreto anónimo de una oficina de riego. Es una ceremonia abierta, presenciada por la comunidad. La transparencia radical elimina la sospecha de favoritismos. Quien recibe el turno más temprano o más tardío lo hace a la vista de todos, y el orden se establece de manera que todos compartan por igual las ventajas y los inconvenientes (por ejemplo, regar de noche o en horas de más calor).
b) La periodicidad ritual. Al repetirse cada año en fechas fijas, el Acto del Trallo no espera a que surja el conflicto para actuar: lo previene. Es una válvula de escape institucionalizada donde las tensiones acumuladas pueden expresarse y disolverse dentro del ritual. Además, al ser un evento esperado y querido (no un trámite odioso), los regantes asisten con otra disposición anímica.
c) La fusión de utilidad y simbolismo. El agua de riego es un recurso escaso y vital; sin ella, no hay cosecha. En muchas comunidades, esa escasez genera pleitos vecinales que envenenan la convivencia. El Acto del Trallo convierte ese potencial conflicto en un acto cultural que refuerza la identidad compartida. Los regantes no solo se ponen de acuerdo sobre el agua, sino que celebran ese acuerdo. El ritual genera la emoción positiva de pertenencia, que neutraliza el rencor que podría generar la distribución desigual del recurso. Es una solución brillantemente humana.
Además, el hecho de que esté catalogado como Bien Inmaterial del Patrimonio Cultural Aragonés desde 2018 demuestra que esta sabiduría local ha sido reconocida institucionalmente como una forma valiosa y eficaz de gestionar los bienes comunes.
3. ¿Conoces alguna manifestación cultural similar para repartir el agua de riego (normas, prácticas ritualizadas, dichos…)?
Sí, soy valenciano y conozco algunos ejemplos fascinantes que guardan un aire de familia con el Acto del Trallo:
· El Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia (España): Posiblemente el ejemplo más conocido y declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Cada jueves, a las puertas de la Catedral de Valencia, ocho síndicos de las acequias (Quart, Benàger-Faitanar, Tormos, Mislata, Mestalla, Favara, Rascanya y Rovella) se reúnen en un juicio oral, público y sin papeles para resolver conflictos por el agua. Las sentencias son inmediatas e inapelables. El parecido con el Acto del Trallo es evidente: oralidad, publicidad, periodicidad y legitimidad comunitaria.
· Las "normas de las acequias de Murcia": Aunque menos ritualizadas, existen comunidades de regantes que mantienen libros de actas manuscritos desde el siglo XVIII donde se registra el "turno de rodrigón" (el orden de riego). Cada año se reúnen en la misma acequia, a la misma hora, y un regante mayor lee en voz alta el turno mientras otro lo anota. No hay compuertas automáticas ni sensores; todo depende de la palabra dada y la presencia comunitaria.
En definitiva, lo común a todas estas manifestaciones es que el agua no se gestiona solo con ingeniería hidráulica, sino con ingeniería social y cultural. El Acto del Trallo es una joya etnográfica que nos recuerda que la sostenibilidad de un recurso pasa por la sostenibilidad de las relaciones humanas que lo administran.