Esta actividad invita a reflexionar sobre cómo el turismo sostenible, basado en recursos locales, puede ser un motor de desarrollo en zonas rurales y despobladas, siempre que se planifique desde la sostenibilidad social, ambiental, cultural y agrícola de cercanía, y que parte de sus beneficios vuelva a la población local, especialmente a quienes cuidan el territorio y el agua, como las Comunidades de Regantes. Ya hemos visto cómo éstas ofrecen múltiples servicios ecosistémicos, como biodiversidad, regulación hídrica y conectividad ecológica y otros tan importantes de identidad local, de disfrute estético de sus paisajes culturales, educación ambiental y patrimonial y posibilidades de ocio y turismo sostenible, todo ello vinculado al patrimonio biocultural, a la gobernanza comunitaria y a la memoria oral de las comunidades.
🤔 Piensa en un ejemplo en tu municipio o en un territorio rural que conozcas y reflexiona:
- ¿Forma parte el patrimonio cultural de ese turismo? ¿Se respeta el paisaje y los modos de vida?
- ¿Quién se beneficia de ese turismo? ¿Se generan puestos de trabajo locales, se mejoran infraestructuras o se contribuye a preservar el patrimonio?
- ¿Crees que el papel de la Comunidad Patrimonial como espacio de decisión colectiva y la idea de retribución a quienes cuidan el territorio podría ser una herramienta válida y eficaz para diseñar un modelo de turismo sostenible que beneficie realmente a la población local, respete el patrimonio y evite que los beneficios se concentren en grandes empresas o inversores externos?