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Foro del Módulo 3

¡Los regadíos históricos nos enseñan muchas cosas!

¡Los regadíos históricos nos enseñan muchas cosas!

de Elena Correa Jiménez - Número de respuestas: 6

Los regadíos tradicionales no son solo sistemas de producción, sino también espacios cargados de historia, saberes locales y valores educativos. La transmisión oral entre generaciones (lo que podemos llamar educación informal) ha sido fundamental para conservar y utilizar estos manejos. Con todo esto, surgen preguntas y reflexiones adaptadas al contexto actual… 

  • ¿Qué podemos hacer, desde la educación formal e informal, para contribuir a su protección y buen uso?

Y vamos un paso más allá:

  • ¿Se entiende mejor estos manejo leyendo sobre ellos o participando directamente sobre su uso?

  • ¿Qué aporta la experiencia en el territorio que no puede ofrecer el aula?

  • ¿Debería la educación salir más del aula para conectar con el entorno real?

¡Os leemos!👁️‍🗨️


En respuesta a Elena Correa Jiménez

Re: ¡Los regadíos históricos nos enseñan muchas cosas!

de Patricio Jesús Quintanilla Arroyo -
¿Qué podemos hacer, desde la educación formal e informal, para contribuir a su protección y buen uso?

Educación formal:

· Incluir en el currículo escolar contenidos sobre sistemas de regadío tradicionales, su historia, eficiencia hídrica y biodiversidad asociada.
· Organizar salidas de campo a regadíos históricos y huertas tradicionales.
· Fomentar proyectos interdisciplinares (ciencias, historia, geografía, tecnología).

Educación informal:

· Visitas guiadas por comuneros de regadío o personas mayores que mantienen los saberes locales.
· Talleres prácticos de limpieza de acequias, riego por manta o mantenimiento de boqueras.
· Señalización interpretativa y rutas autoguiadas con códigos QR que expliquen el sistema.
· Campañas de voluntariado y escuelas de verano vinculadas a estos paisajes.

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¿Se entiende mejor estos manejos leyendo sobre ellos o participando directamente en su uso?

Se entiende mucho mejor participando directamente, porque:

· El manejo del agua implica decisiones en tiempo real (caudal, turnos, pendiente del terreno, textura del suelo) que la teoría no puede transmitir completamente.
· Hay saberes corporales y sensoriales (calcular el tiempo que tarda el agua en llegar a una parcela, sentir la humedad del suelo, detectar pérdidas por filtraciones) que solo se adquieren con la práctica.

La lectura aporta conceptos y contexto histórico, pero la experiencia directa integra teoría y praxis.

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¿Qué aporta la experiencia en el territorio que no puede ofrecer el aula?

· La escala real del territorio y la complejidad del sistema hidráulico (acequias, azudes, partidores, almenaras).
· Relaciones sociales y de cooperación en el manejo compartido del agua.
· Percepción del tiempo (ciclos estacionales, cultivos, mantenimientos anuales de infraestructuras).
· Materialidad del agua y del suelo: limos, texturas, infiltraciones, erosión.
· Historias de vida de agricultores que han mantenido el sistema durante generaciones.

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¿Debería la educación salir más del aula para conectar con el entorno real?

Sí, rotundamente.
El aprendizaje basado en el territorio:

· Aumenta la motivación y la significatividad del aprendizaje.
· Desarrolla competencias como la observación, la resolución de problemas reales y el trabajo colaborativo.
· Favorece la conciencia ecológica y patrimonial.
· Conecta contenidos académicos con problemas reales sostenibilidad, gestión del agua, cambio climático.

El aula es necesaria para la reflexión y sistematización, pero debería complementarse con experiencias fuera de ella de manera habitual, no solo como excepciones puntuales.
En respuesta a Patricio Jesús Quintanilla Arroyo

Re: ¡Los regadíos históricos nos enseñan muchas cosas!

de David Romero Latorre -
¡Wow! Patricio, no tengo mucho más que añadir, creo que has explicado todos los puntos de manera muy metódica y sensata. De acuerdo contigo, sobre todo en reconocer la capacidad de infiltración, estado del suelo, adelantarse a los ciclos estacionales y aquellos parámetros que tienen que ver con la experiencia y la percepción o la "intuición".
En respuesta a David Romero Latorre

Re: ¡Los regadíos históricos nos enseñan muchas cosas!

de Estefanía Fernández Fernández -
Buenas, David. Muy acertado lo que señalas sobre la experiencia, la percepción y la intuición. Más adelante veremos cómo se construyen los saberes, en base a la experiencia histórica, la experiencia social compartida y la experiencia individual en función de la observación continua y el contacto directo con el territorio. Esa combinación de conocimiento técnico y experiencia vivida es precisamente lo que da valor a estos sistemas tradicionales.
Muchas gracias por tu reflexión!
En respuesta a Patricio Jesús Quintanilla Arroyo

Re: ¡Los regadíos históricos nos enseñan muchas cosas!

de Estefanía Fernández Fernández -
Muy buenas, Patricio! Muy completa tu reflexión, muy estructurada y clara.
Efectivamente, los currículos actualmente pueden ofrecer un aprendizaje competencial y más facilidades para hacer este tipo de propuestas y las salidas al campo aportan, sin duda, experiencias directas que mejoran la motivación, la observación, la conciencia ecológica y patrimonial y la comprensión de problemas reales, algo que el aula por sí solo no siempre consigue. Lo ideal es que estas actividades no sean algo excepcional, sino una parte habitual del proceso educativo, bien preparadas antes en clase y retomadas después para reflexionar y sistematizar lo aprendido. Así, el campo no sustituye al aula, pero sí la complementa y la enriquece de forma muy valiosa.

Ahora nos toca a cada cual reivindicarlo y hacer propuestas, por eso aquí todos/as sumamos.
Muchas gracias por tus aportaciones, Patricio.
En respuesta a Elena Correa Jiménez

Re: ¡Los regadíos históricos nos enseñan muchas cosas!

de Frederic Chassot -
Muy buenas! 
Por supuesto que confrontarse con el terreno es necesario para entender y interaccionar con lo aprendido y descubrir!
    Vivo en Moclin pequeño pueblo al norte de Granada. El municipio tiene varias huertas bien irrigadas a partir del rio Velillos.
Cerca del pueblo de Moclin que se encuentra en lo alto, hay una zona de decenas de huertos, Malalmuerzo, regada a partir de la fuente del mismo nombre. Me apunté para participar con los regantes a una limpieza de la "infraestructura de riego". Desgraciadamente me di cuenta de que es un sistema de tubos de pvc (4 pero sólo uno sirve) que capta el agua a partir de la alberca (rota) de la fuente que va a unas arquetas de repartición. La limpieza consiste en desatracar los tubos.
Nada tradicional, a los regantes le interesa que el agua llegue hasta las parcelas y las hortalizas, lo que parece lógico. Pero, hablé de las virtudes de un sistema de acequias y comenté que me sorprendía que en estos terrenos ocupados por los Nazaris durante siglos, tan expertos en acequias, no subsiste nada en Malalmuerzo de "tradicional".
      Resulta que uno de los regantes que tiene unos 50 años me dijo, que su abuelo participaba en la limpieza de una "bocamina" que salia desde la fuente, con un pozo cada 50 metros. Tenia poca altura, necesitaba arrastrarse para hacer la limpieza. Según el sería de la época romana. Todo está enterrado. Aparentemente el acuífero se encuentra a unos 2 metros de profundidad. ¡Todo eso me suena como a "qanat"!
Pregunta ¿ tal vez que estamos en presencia de una infraestructura histórica que necesita el respaldo de la arqueología?
Me interesa saber más y el amigo regante va a apuntar todo lo que sabe. Se está perdiendo totalmente la traza de un infraestructura.

Otra infraestructura histórica desapareciendo en Moclin. Tiene un famoso castillo que en toda su ladera norte tiene vestigios de bancales con trazas de control del escurrimiento del agua desde lo alto. He leído que allí en la época nazari se podía cultivar morales para la seda. En los años 50-60 del XX se plantó pinos contra la erosión, hubo un incendio hace más de 20 años, han crecido de nuevo los pinos, total son ruinas de verdad. Allí también se necesita la intervención arqueológica!

Saludos


En respuesta a Frederic Chassot

Re: ¡Los regadíos históricos nos enseñan muchas cosas!

de Elena Correa Jiménez -
Hola, Frederic.
Gracias por compartir esta información.
Es muy interesante lo que cuentas, y además bastante habitual: muchas veces las infraestructuras históricas del agua quedan ocultas o sustituidas por soluciones modernas, aunque su lógica original siga algo presente.

Por la descripción que haces —una “bocamina” con pozos cada cierta distancia, de poca altura y que requería entrar para su limpieza— encaja claramente con lo que en arqueología hidráulica se conoce como galerías drenantes, similares a los qanats. Este tipo de sistemas no solo existen en lugares como Irán, sino que también están bien documentados en la Península Ibérica, especialmente en zonas con tradición andalusí como Granada.

Sería muy recomendable contar con apoyo arqueológico o al menos técnico (historiadores, arqueólogos, hidrogeólogos), pero mientras tanto hay algo clave que ya estáis haciendo: documentar. Recoger lo que saben algunos regantes, localizar los pozos, trazar el recorrido aproximado… todo eso es fundamental y muchas veces es lo que permite después iniciar estudios más formales. Ya hemos ido hablando de algunas de estas herramientas. En el módulo 5 veremos algunas más.
Gracias de nuevo por compartir esta información y esta situación.
un saludo.