Discrepo del análisis que hace la profesora de la residencia de señoritas, ya que es necesario añadir que, a mi entender, parten de realidades diferentes los hombres y las mujeres en la misma época. Un joven podía venir a Madrid a estudiar, pintar, escribir o dirigir teatro, si tenía recursos para ello, sin más impedimentos. Las jóvenes necesitaban el permiso paterno y la residencia de señoritas les daba el soporte para conseguirlo. Sería tedioso analizar las diferencias entre la residencia de estudiantes y la de señoritas, pero son necesarios la perspectiva de género y el contexto histórico para ello.