La neutralidad de carbono implica que el CO₂ que generamos ya sea por el transporte que utilizamos, la electricidad que consumimos o por la producción de distintos actividades, sea compensado por actividades que disminuyan o que lo absorban, tales como la siembra de árboles, la protección de bosques o el uso de energías renovables. No implica dejar de emitir por completo, sino que se busca un equilibrio entre lo que se emite y lo que se ayuda a retirar de la atmósfera.
El concepto de cero emisiones es un poco más amplio, porque no solo considera el CO₂, sino todos los gases de efecto invernadero. Y la neutralidad climática va todavía más allá, ya que busca que nuestras actividades no tengan un impacto negativo en el clima en general. Es decir, todos estos conceptos apuntan a lo mismo: reducir nuestro impacto y actuar de manera más responsable con el planeta.
El concepto de cero emisiones es un poco más amplio, porque no solo considera el CO₂, sino todos los gases de efecto invernadero. Y la neutralidad climática va todavía más allá, ya que busca que nuestras actividades no tengan un impacto negativo en el clima en general. Es decir, todos estos conceptos apuntan a lo mismo: reducir nuestro impacto y actuar de manera más responsable con el planeta.