Hola Francisco Jesús, interesantes cuestiones.
Lo primero es que IoT no es neutral, ya que la neutralidad se pierde en el diseño, cuando se decide, por ejemplo, qué se mide y qé no se mide, cómo se mide, qué se prioriza, qué se considera beneficio y qué no.
Lo primero es que IoT no es neutral, ya que la neutralidad se pierde en el diseño, cuando se decide, por ejemplo, qué se mide y qé no se mide, cómo se mide, qué se prioriza, qué se considera beneficio y qué no.
Respecto a que nos "infantiliza", depende del diseño. Es cierto que pueden perderse habilidades (igual que ha ocurrido con los ordenadores y otros dispositivos, que muchos jóvenes de hoy día no saben cuantos días tiene cada mes, ni leer la hora de un reloj analógico, o no memorizan fechas, números de teléfono u otros datos que antes todos teníamos en mente). Yo creo que infantiliza cuando quita elección, oculta criterios y penaliza al que no se adapta.
Pero, por otro lado, puede ayudar a decidir mejor o reducir la carga mental sin quitar autonomía (por ejemplo, la detección de fugas de agua o la monitorización del consumo eléctrico).
Respecto a la tercera cuestión, obviamente es una elección político-económica en casi todos los casos, donde ganan los que gestionan las plataformas, las empresas con capacidad analítica, etc, y pierden los usuarios que pagan con datos y pierden privacidad, los trabajadores a los que les afecte negativamente, y las comunidades con menos recursos, ya que se puede producir una brecha digital.
Respecto a la última, si la IoT es equitativa y sostenible, puede serlo si cumple ciertas condiciones que lo garanticen. Si no, puede hacer lo contrario (más desigualdad, más consumo, más vigilancia).
En resumen, IoT no es una “solución” en sí: es un amplificador. Amplifica lo que ya decides como sociedad:
- Si priorizas derechos, equidad y sostenibilidad, IoT puede ayudar.
- Si priorizas control, rentabilidad y opacidad, IoT también ayuda… pero sólo a algunos.