Se debe destacar que la crítica lorquiana ha tendido lazos entre el pensamiento humanista de Fernando de los Ríos y algunos pasajes de Poeta en Nueva York. Como indica Miguel Ángel García, son numerosos los puntos de contacto entre el socialismo humanista, liberal, moderado o ético del catedrático de Derecho y las formas de la protesta lorquiana, pero también existen los puntos de disensión:
las numerosas convergencias –más que influencias o huellas– del pensamiento político y religioso de Fernando de los Ríos con el pensamiento poético lorquiano que transparentan aquellos textos o pasajes de Poeta en Nueva York más próximos a la denuncia social, más críticos con el capitalismo. Profesor y poeta coinciden cuando esgrimen su desacuerdo hacia lo que ven desde una conciencia humanista y ética asentada en posiciones de clase firmemente liberales, aunque a veces el segundo, lejos de la actitud siempre moderada del primero, clama con voz subversiva como uno más de los oprimidos, los explotados y los débiles junto a los que siempre estuvo (García, 2024: 268).
Fernando de los Ríos, que en 1918 había ingresado en el Partido Socialista, tras la proclamación de la República, ocupó el cargo de Ministro de Justicia y en diciembre de 1931 pasó al Ministerio de Instrucción Pública, desde donde hizo posible el proyecto pedagógico de La Barraca, de la que fueron directores García Lorca y Eduardo Ugarte.
Tras la Guerra Civil, De los Ríos fue depurado por la dictadura, pero continuó desarrollando su labor docente en la New School for Social Research de Nueva York y formó parte del gobierno en el exilio con el cargo de ministro de Estado del gobierno republicano en el exilio hasta poco antes de su fallecimiento en 1949.
Como se puede comprobar a través de este recorrido, la amistad que mantuvo Federico García Lorca con Fernando de los Ríos fue clave tanto para la trayectoria vital y poética del escritor granadino como para la creación de redes literarias e intelectuales en las que se movió a lo largo de su vida.