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1.2.1. Pero, ¿Se puede permitir la actividad minera?

 

En el apartado anterior se ha visto que la actividad minera puede generar un conjunto de impactos sobre el medio muy severos, tanto en el suelo, en el aire o en el agua como en los seres vivos, incluido el ser humano. Entonces, cabe preguntarse: ¿cómo es que se puede permitir la explotación de los recursos minerales si puede resultar tan perjudicial para el medioambiente?.  Afortunadamente, esto no es exactamente así porque, hoy en día, para cada uno de los posibles impactos negativos, existen soluciones técnicas para tratar de evitar, minimizar o remediar el impacto que se puede producir. Más adelante se verán algunos ejemplos.

Pero antes de verlos, comentar que, hoy en día, la normativa medioambiental y minera es muy exigente y no se conceden permisos mineros sin que antes de empezar se disponga de un plan de medidas a adoptar para atenuar el impacto ambiental que pueda causar la actividad minera. Dependiendo de las administraciones de cada país, se requerirá un estudio sobre el impacto ambiental a un nivel de detalle más o menos complejo, que requerirá de su aprobación para poder iniciar la explotación.

Este trámite suele exigir que se analicen los posibles impactos que se pueden causar sobre el medio (agua, aire, suelo, paisaje…), la fauna y la flora, la salud de la población, los bienes, etc. tanto en las etapas de exploración, de extracción y de procesado del mineral como en las etapas de cierre y abandono del proyecto minero, y se deben proponer las medidas adecuadas para evitar, mitigar, remediar o compensar cada uno de los daños que se hayan identificado en el proyecto en cuestión.

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