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Actividad 2: Lectura y ampliación de conocimientos

En el transcurso de los siglos, de la Grecia antigua a la actualidad, las diosas del Panteón grecorromano han sido objeto de numerosos tratamientos literarios. Como botón de muestra, valgan los poemas seleccionados para esta actividad, que abarcan desde el siglo XVI con Francisco de Quevedo, insigne representante del Siglo de Oro hispánico, al XXI, con la Premio Nobel estadounidense Louise Gluck. Los autores han utilizado distintos tipos de versificación: el soneto, la estrofa clásica por excelencia (Quevedo, la argentina Juan de Ibarbourou y el malagueño Salvador Rueda), el cuarteto alejandrino (Apollinaire), y el verso libre (Gluck). Los poemas de Ibarbourou y, sobre todo, el de Apollinaire, tienen carácter autobiográfico (fue herido en la Primera Guerra Mundial y condecorado por ello). 

Una lectura atenta permite localizar atributos, episodios y simbología de las diosas estudiadas en la Unidad, por lo que su identificación resulta útil para el aprendizaje de la materia. Si te ha interesado, en particular, alguno de los textos, comparte en el FORO tu comentario sobre cómo está tratado el tema y qué ha querido expresar el autor o la autora valiéndose del mito. 


1.- Francisco de Quevedo (1589-1645), “Estábase la efesia cazadora”

Estábase la efesia cazadora

dando en aljófar el sudor al baño,

cuando en rabiosa luz se abrasa el año

y la vida en incendios se evapora.

De sí, Narciso y ninfa, se enamora;

mas viendo, conducido de su engaño,

que se acerca Acteón, temiendo el daño,

fueron las ninfas velo a su señora.

Con la arena intentaron el cegalle,

mas luego que de Amor miró el trofeo,

cegó más noblemente con su talle.

Su frente endureció con arco feo,

sus perros intentaron el matalle,

y adelantóse a todos su deseo.

 2.- Salvador Rueda (1857-1933), “Venus” 

Venus, la de los senos adorados

que nutren de vigor savias y rosas;

la que al mirar derrama mariposas

y al sonreír florecen los collados;

la que en almas y cuerpos congelados

fecunda vierte llamas generosas,

de Eros a las caricias amorosas

ostenta sus ropajes cincelados.

Ella es la fuerza viva, el soplo ardiente

de cuanto sueña y goza, piensa y siente;

de cuanto canta y ríe, vibra y ama.

En el niño es candor, eco en la risa;

en el agua canción, beso en la brisa,

ascua en corazón, flor en la rama.

3.- Guillaume Apollinaire (1880-1918), “La tête étoilée – Tristesse d’une étoile”

Une belle Minerve est l’enfant de ma tête

Une étoile de sang me couronne à jamais

La raison est au fond et le ciel est au faîte

Du chef où dès longtemps Déesse tu t’armais

C’est pourquoi de mes maux ce n’était pas le pire

Ce trou presque mortel et qui s’est étoilé

Mais le secret malheur qui nourrit mon délire

Est bien plus grand qu’aucune âme ait jamais celé

Et je porte avec moi cette ardente souffrance

Comme le ver luisant tient son corps enflammé

Comme au coeur du soldat il palpite la France

Et comme au coeur du lys le pollen parfumé

Traducción de M. Alganza Roldán: 

Una bella Minerva es hija de mi cabeza

Una estrella de sangre me corona para siempre. 

La razón está en el fondo y el cielo en la cima,

de la cabeza donde hace tiempo, Diosa, tú te armabas.

Por eso, de todos mis males este no fue el peor, 

Este agujero casi mortal y que se ha estrellado. 

Pero la desgracia secreta que alimenta mi delirio

Es mucho mayor que la que alma alguna haya jamás ocultado.

Y llevo conmigo este ardiente sufrimiento

Como la luciérnaga lleva su cuerpo inflamado,

Como en el corazón del soldado palpita Francia

Y como en el corazón del lirio el polen perfumado.

 

4.- Juana de Ibarbourou (1892-1979), “Minerva”

Allá, por Cerro Largo, es Primavera

con oro y rojo de los macachines.

Salvajes y tostados serafines

duermen siesta en el trigo de mi era.  

Allá, por Cerro Largo, es Primavera,

pero yo he traspasado los confines

del Otoño, y conmigo, mis mastines

miden a pasos lentos la pradera.  

Melancolía de ceniza pálida

en medio de la luz mielada y cálida

entre la azul riqueza de este día.  

Venus y Diana me han abandonado

y tan sólo Minerva, a mi costado,

me habla, doctamente, de poesía.

 5.- Louise Gluck (1943-2023), “A Myth of Devotion” (Extractos)

When Hades decided he loved this girl

he built for her a duplicate of earth,

everything the same, down to the meadow,

but with a bed added.

Everything the same, including sunlight,

because it would be hard on a young girl

to go so quickly from bright light to utter darkness

Gradually, he thought, he’d introduce the night,

first as the shadows of fluttering leaves.

Then moon, then stars. Then no moon, no stars.

Let Persephone get used to it slowly.

In the end, he thought, she’d find it comforting.

A replica of earth

except there was love here.

Doesn’t everyone want love?

(…)

He dreams, he wonders what to call this place.

First he thinks: The New Hell. Then: The Garden.

In the end, he decides to name it

Persephone’s Girlhood.

A soft light rising above the level meadow,

behind the bed. He takes her in his arms.

He wants to say I love you, nothing can hurt you

but he thinks

this is a lie, so he says in the end

you’re dead, nothing can hurt you

which seems to him

a more promising beginning, more true.

 
Traducción M. Alganza Roldán:

Cuando Hades se dio cuenta de que amaba a esta muchacha,

construyó para ella una copia de la tierra,

todo igual, hasta el prado,

pero con una cama añadida.

Todo igual, incluso luz del sol,

pues sería duro para una chica joven

pasar tan rápido de la luz brillante a la absoluta oscuridad.

Poco a poco, pensó, él iría introduciendo la noche,

primero como las sombras de hojas revoloteando.

Luego la luna, luego las estrellas. Luego, sin luna, sin estrellas.

Deja que Perséfone se acostumbre poco a poco.

Al final, pensó, ella lo encontraría confortable.

Una réplica de la tierra,

excepto que allí había amor.

¿No quieren todos amor?

(…)

Él sueña, se pregunta cómo llamar a este lugar.

Primero piensa: el Nuevo Infierno. Luego: el Jardín.

Al final, decide nombrarlo “Adolescencia de Perséfone”.

Una luz suave se eleva sobre la plana pradera, 

detrás de la cama. Él la coge en sus manos.

Quiere decirle “te amo, nada puede herirte”

Pero piensa “

esto es una mentira”, por eso le dice al final “estás muerta, nada puede herirte”,

lo que le parece

un comienzo más prometedor, más verdadero.

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